APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO COMO ESTRATEGIA METODOL GICA PARA LA ENSE ANZA DE QU MICA Y BIOLOG A EN BACHILLERATO

MEANINGFUL LEARNING AS A METHODOLOGICAL STRATEGY FOR TEACHING CHEMISTRY AND BIOLOGY IN HIGH SCHOOL

Autores: Allain Steward Cerd n Rivas, Ginger Michelle Montes Mejillones y 3 Joe Ronald V lez Ulloa

ORCID ID: https://orcid.org/0009-0001-2949-0045

ORCID ID: https://orcid.org/0009-0002-7938-706X

3ORCID ID: https://orcid.org/0009-0006-6095-887X

E-mail de contacto: allain.rivasri@ug.edu.ec

E-mail de contacto: ginger.montesme@ug.edu.ec

E-mail de contacto: joe.velezu@ug.edu.ec

Afiliaci n: : * * * Universidad de Guayaquil (Ecuador)

Art culo recibido: 22 de mayo del 2026

Art culo revisado: 22 de junio del 2026

Art culo aprobado: 22 de julio del 2026

Licenciatura en Pedagog a de la Qu mica y Biolog a adquirida de la Universidad de Guayaquil (Ecuador)

2Licenciatura en Pedagog a de la Qu mica y Biolog a adquirida de la Universidad de Guayaquil (Ecuador)

3M ster en Pedagogia con mencion en Docencia Universitaria adquirida de la Universidad Nacional Aut noma de Nicaragua Managua (Nicaragua), Profesor de Segunda Ense anza especializacion Quimico Biologicas adquirida de la Universidad de Guayaquil (Ecuador)

 


Resumen

La ense anza de la Qu mica y la Biolog a en Bachillerato presenta dificultades relacionadas con la abstracci n de sus contenidos, el predominio de pr cticas memor sticas y la limitada vinculaci n entre los conceptos cient ficos y las experiencias cotidianas del estudiantado. El objetivo de esta investigaci n fue analizar el aprendizaje significativo como estrategia metodol gica para fortalecer la ense anza de estas asignaturas en estudiantes de Primero de Bachillerato. Se llev a cabo una investigaci n con una metodolog a mixta y un alcance descriptivo, no experimental y de corte transversal. Ha sido tomada como poblaci n una muestra conformada por 25 estudiantes tres docentes y dos autoridades de la Unidad Educativa Fiscal Vicente Rocafuerte. Para la recolecci n de la informaci n se realizar n una encuesta con escala de Likert, entrevistas semiestructuradas y revisi n de documentos. Los resultados evidencian que el 72 % de estudiantes manifest que su motivaci n aumentaba cuando pudo usar los conocimientos previos, 76 % de los sujetos intervino valoraron la explicativa que us videos, im genes, presentaciones, 68 % de los informantes reconocen hacer actividades pr cticas, el 48 % del alumnado del Instituci n Educativa Fiscal Vicente Rocafuerte manifest dificultades para aprender Qu mica, lo que demuestra la necesidad de fortalecer las estrategias did cticas utilizadas. Las entrevistas dieron cuenta de limitaciones relacionadas con la disponibilidad de reactivos, recursos tecnol gicos, capacitaci n docente. Se llegaron a las conclusiones que el aprendizaje significativo proporciona condiciones pedag gicas que favorecen la contextualizaci n de los contenidos, la motivaci n y la comprensi n conceptual, pero que la participaci n estudiantil sigue siendo un aspecto a mejorar, sin embargo, como consecuencia del dise o del estudio, la informaci n no se sostiene en relaciones de causa-efecto, sino en percepciones y tendencias observadas.

Palabras clave: Aprendizaje significativo, Ense anza de las ciencias, Qu mica, Biolog a, Bachillerato.

Abstract

The teaching of Chemistry and Biology at the high school level presents difficulties related to the abstract nature of their content, the predominance of memorization-based practices, and the limited connection between scientific concepts and students everyday experiences. The objective of this research was to analyze meaningful learning as a methodological strategy to strengthen the teaching of these subjects among first-year high school students. The study applied a mixed-method strategy using descriptive, non-experimental, and cross-sectional design. The research population comprised 25 students, three teachers, and two administrators at Vicente Rocafuerte Public Educational Institution. The data collection was done through the use of a Likert scale questionnaire, semi-structured interviews, and document analysis. The findings indicated that 72% of the students noted motivation increase from using previous knowledge; 76% appreciated explanations supported with the help of videos, images, and presentation materials; and 68% acknowledged importance of practicing activities. Furthermore, 48% of the students at Vicente Rocafuerte Public Educational Institution reported difficulties in learning Chemistry, demonstrating the need to strengthen the teaching strategies used. The interviews revealed limitations related to the availability of chemical reagents, technological resources, and teacher training. It was concluded that meaningful learning provides pedagogical conditions that promote the contextualization of content, motivation, and conceptual understanding. However, student participation remains an area that needs improvement. Nevertheless, due to the study design, the findings do not establish cause-and-effect relationships but rather reflect perceptions and observed trends.

 

Keywords: Meaningful learning, Science education, Chemistry, Biology, High school.

 

Sum rio

O ensino de Qu mica e Biologia no Ensino M dio apresenta dificuldades relacionadas ao car ter abstrato de seus conte dos, ao predom nio de pr ticas memor sticas e limitada rela o entre os conceitos cient ficos e as experi ncias cotidianas dos estudantes. O objetivo desta pesquisa foi analisar a aprendizagem significativa como estrat gia metodol gica para fortalecer o ensino dessas disciplinas entre estudantes do primeiro ano do Ensino M dio. Foi realizada uma pesquisa com abordagem mista, alcance descritivo, delineamento n o experimental e corte transversal. A amostra foi composta por 25 estudantes, tr s professores e duas autoridades da Unidade Educacional Fiscal Vicente Rocafuerte. Para a coleta de dados, foram aplicados um question rio com escala Likert, entrevistas semiestruturadas e an lise documental. Os resultados mostraram que 72% dos alunos disseram que se sentiam mais motivados quando podiam usar tudo que j sabiam; 76% consideraram boas as explica es que usavam v deos, imagens e apresenta es; e 68% reconheceram a import ncia de fazer experi ncias. Al m disso, 48% dos alunos da Unidade Educacional Fiscal Vicente Rocafuerte afirmaram ter dificuldades em aprender Qu mica, o que evidencia a necessidade de melhorar as estrat gias de ensino utilizadas. As entrevistas mostraram limita es relacionadas disponibilidade de reagentes qu micos, recursos tecnol gicos e forma o docente. Constatou-se que a aprendizagem significativa cria condi es pedag gicas que favorecem a contextualiza o dos conte dos, a motiva o e a compreens o conceitual. No entanto, a participa o dos alunos ainda uma quest o a se melhorar. Contudo, em fun o do delineamento da pesquisa, n o conseguiam estabelecer rela es de causa e efeito, mas sim percep es e tend ncias as quais se evidenciaram.

Palavras-chave: Aprendizagem significativa, Ensino de ci ncias, Qu mica, Biologia, Bacharelado.

 

Introducci n

 

La ense anza de las ciencias experimentales constituye un componente fundamental dentro de la formaci n de los alumnos de bachillerato, ya que es propicia para entender los fen menos de la naturaleza, analizar situaciones cotidianas as como tomar decisiones adecuadas. En este mbito la Qu mica y la Biolog a ocupan un lugar relevante, porque permiten explicar procesos vinculados a la materia, la energ a, los seres vivos, la salud y el ambiente.

 

Sin embargo, ambas asignaturas suelen ser percibidas como complejas cuando sus contenidos se presentan de forma abstracta, fragmentada o desvinculada de la realidad del estudiante, lo que puede limitar la comprensi n conceptual, disminuir la motivaci n y fomentar aprendizajes basados en la memorizaci n.

 

En diversos contextos educativos todav a predominan metodolog as tradicionales centradas en la exposici n oral, la repetici n de conceptos y la resoluci n mec nica de ejercicios. Si bien estas pr cticas permiten facilitar la transmisi n de la informaci n, solamente son suficientes para transmitir informaci n, el aprendizaje no podr llegar a ser una pr ctica de activaci n cognitiva del aprendizaje profundo y funcional.

 

Cuando el alumnado recibe contenidos sin ligarlos con sus experiencias, con sus saberes definidos o, incluso, con problemas cercanos, le resulta dif cil establecer conexiones con la interpretaci n de fen menos, con el uso de conceptos desde un contexto nuevo y con la apropiaci n de actitudes cr ticas ante el espacio en el que se mueve. Esto acontece especialmente en Primero de Bachillerato; etapa en la que la abstracci n y la exigencia cognitiva de los contenidos aumenta.

 

En Qu mica hay que entender las estructuras at micas, los enlaces, las transformaciones de las mismas y las representaciones simb licas, pero en Biolog a se analizan procesos celulares, gen ticos, evolutivos y ecol gicos. Asumir los procesos asignados en estas tem ticas implica que es necesaria una mediaci n pedag gica para facilitar el tr nsito de las ideas previas hacia unas de mayor complejidad.

 

Es por eso que la ense anza no ha de caracterizarse solamente por la presentaci n de definiciones, f rmulas, clasificaciones, sino que debe facilitar unos ejemplos cotidianos, que pueden ir desde sencillos modelos, experiencias de laboratorio, conos, recursos visuales, etc... que permitan construir explicaciones cient ficas con sentido.

 

En este sentido, el aprendizaje significativo es una de las bases pedag gicas adecuadas para organizar la ense anza de las ciencias, puesto que una buena forma de asimilar los nuevos conocimientos es relacionarlos de una manera sustantiva con los saberes que ya se tienen.

 

Desde esta visi n, aprender es transformar un conjunto de informaci n descarnada en un conjunto de conocimientos que reorganiza las estructuras cognitivas, establece las relaciones entre los conceptos y da un significado a los contenidos.

 

El estudiante asume un papel activo en la construcci n de su aprendizaje y el docente act a como mediador, orientando las experiencias educativas de acuerdo con las necesidades y caracter sticas del grupo. La aplicaci n del aprendizaje significativo en Qu mica y Biolog a implica recuperar las experiencias del alumnado, identificar sus ideas iniciales y presentar situaciones relacionadas con su contexto.

 

Los contenidos cient ficos pueden adquirir mayor sentido cuando se vinculan con la alimentaci n, la salud, la contaminaci n, la biodiversidad, el uso de sustancias dom sticas o los cambios observables en la materia. Estas relaciones permiten reconocer que la ciencia forma parte de la vida cotidiana y que sus conocimientos pueden emplearse para comprender y atender diversos problemas sociales y ambientales.

 

Entre las estrategias metodol gicas que favorecen este aprendizaje se encuentran los experimentos sencillos, estudios de caso, resoluci n de problemas, organizadores gr ficos, debates, analog as, modelos y actividades colaborativas.

 

Las experiencias pr cticas nos posibilitan la observaci n, formulaci n de preguntas, establecimiento de hip tesis, an lisis de resultados, y la construcci n de explicaciones. Las mismas posibilidades proporcionan videos, im genes y presentaciones para representar procesos microsc picos, secuenciales o abstractos que nicamente explicados verbalmente podr an ser dif ciles de entender.

 

Es decir que la diversificaci n de estrategias permite atender distintas formas de aprender y favorece una participaci n m s activa.

Por otro lado, la mejora de la incorporaci n de las metodolog as significativas depender de las condiciones pedag gicas e institucionales.

 

La escasa disponibilidad de laboratorios de ciencias, reactivos, recursos tecnol gicos y materiales de uso did ctico pueden marcar el modo de llevar a cabo las actividades experimentales. El exceso de trabajo, el tiempo de planificaci n y la necesidad de reforzar la capacitaci n del profesorado tambi n son un factor influyente.

 

Las dificultades mencionadas nos hacen ver la necesidad de pensar alternativas posibles y contextualizadas que saquen el mayor partido de los recursos disponibles sin descuidar as el desarrollo de una ense anza activa, reflexiva y contextualizada.

 

La ense anza cient fica tambi n debe permitir desarrollar habilidades como el razonamiento cr tico, la resoluci n de problemas, la interpretaci n de datos, la argumentaci n y el uso de las evidencias. Estas habilidades permiten que el estudiante comprenda c mo se construye el conocimiento cient fico y c mo puede aplicarlo en situaciones reales.

 

Tambi n la evaluaci n debe explicitar un seguimiento del proceso de ense anza-aprendizaje y valorar la capacidad para explicar, relacionar, interpretar y aplicar los contenidos, por encima de una reproducci n memor stica de la informaci n.

 

La investigaci n objeto de este trabajo se llev a cabo en la Unidad Educativa Fiscal Vicente Rocafuerte, en la que participaron alumnos, docentes y autoridades relacionadas con la ense anza de las ciencias experimentales. Los resultados evidencian que los alumnos consideraban positivamente la activaci n de los conocimientos previos, las actividades pr cticas, los ejemplos de la vida cotidiana y los recursos aplicativos.

 

Asimismo, se determinaron dificultades en la comprensi n de la asignatura de Qu mica y limitaciones asociadas con la disponibilidad de materiales experimentales, recursos TIC e itinerarios de formaci n docente. En consecuencia, el objetivo del presente art culo es analizar el aprendizaje significativo como estrategia metodol gica para fortalecer la ense anza de la Qu mica y la Biolog a en estudiantes de Primero de Bachillerato.

 

El estudio adopta un enfoque mixto, alcance descriptivo, dise o no experimental y corte transversal. Por ello, sus resultados permiten reconocer percepciones y tendencias presentes en el contexto investigado, sin establecer relaciones causales. Su aporte consiste en ofrecer orientaciones pedag gicas para promover una ense anza cient fica m s comprensible, participativa y relacionada con la realidad del estudiante.

 

Ense anza de la Qu mica y la Biolog a en Bachillerato

 

Los conocimientos y contenidos de la Qu mica y la Biolog a en el Bachillerato cumplen una funci n fundamental en la preparaci n cient fica del alumnado, en la medida en que ambas disciplinas son tiles para explicarse ciertos fen menos que tienen que ver con la materia, los seres vivos, la salud, la tecnolog a o el medio ambiente.

 

El aprendizaje deber a obtener un enfoque m s enriquecido y no limitarse a la mera reproducci n de conceptos, f rmulas o clasificaciones, sino que persiga la comprensi n de situaciones que sean las m s pr ximas de una realidad que les afecta directamente.

 

La alfabetizaci n cient fica requiere la capacidad de emplear los conocimientos y procedimientos cient ficos para analizar la informaci n, valorar las evidencias y participar en la toma de decisiones ante los problemas que puedan presentar un inter s personal y social.

 

En estos t rminos, para la Organizaci n para la Cooperaci n y el Desarrollo Econ micos, la educaci n cient fica debe preparar a los j venes y los estudiosos para participar en problemas relacionados con la ciencia, empleando sus conocimientos en definiciones justificadas.

 

En el mbito de la Qu mica, el proceso de comprensi n se torna m s complicado, dado que el alumno tiene que relacionar tres niveles de representaci n: la observaci n de los fen menos, las explicaciones microsc picas y los s mbolos que permiten expresar una f rmula o una reacci n.

 

La existencia de c lculos, nomenclaturas, y de modelos abstractos puede tambi n incrementar la complejidad y la percepci n de dificultad, sobre todo si esos contenidos se presentan sin secuencia o sin la relaci n con la experiencia personal.

 

Oladejo & otros (2023) constatan que el alumnado de educaci n secundaria identifica diversos conceptos qu micos como dificultosos; lo que es m s, el miedo a los c lculos es una de las causas que han llevado a la identificaci n de esta percepci n.

 

Por lo tanto, la ense anza debe incluir explicaciones progresivas, im genes pr ximas a la vida cotidiana, as como ejemplos, pr cticas y actividades que provoquen el enlace de los conceptos te ricos de la iniciaci n de los procedimientos que evidencian fen menos cotidianos.

 

La biolog a, al igual que otros contenidos, contiene tambi n otro tipo de contenidos que exigen altos niveles de abstracci n como la gen tica, la reproducci n celular, el metabolismo, la evoluci n, la organizaci n molecular de los seres vivos, etc.

 

Si bien hay un gran n mero de conceptos que pueden ser observados directamente, otros requieren el uso de modelos, gr ficos, simulaciones o experiencias experimentales que ayuden a ilustrar o entender procesos que se producen en escalas microsc picas.

 

La ense anza debe facilitar que el estudiante establezca relaciones entre estructuras y funciones, as como entre los organismos y su ambiente. De este modo, los contenidos dejan de percibirse como una colecci n de t rminos aislados y se transforman en explicaciones integradas sobre la vida.

 

En la tesis que sustenta este art culo se identific que los estudiantes muestran una percepci n favorable hacia las clases de Qu mica y Biolog a cuando los contenidos se presentan mediante actividades pr cticas, recursos visuales y situaciones vinculadas con la vida diaria.

 

Tambi n se observ que las dificultades son mayores en Qu mica, pues el 48 % de los participantes manifest estar de acuerdo o totalmente de acuerdo con que sus temas resultaban dif ciles. Este dato evidencia la necesidad de reforzar la mediaci n docente y diversificar los recursos utilizados en el aula.

 

Por tanto, la ense anza de estas asignaturas debe organizarse mediante experiencias que permitan observar, comparar, interpretar, explicar y aplicar.

 

La finalidad b sica no es solo conseguir que el estudiante apruebe un examen, sino que entienda para qu puede utilizar los conocimientos cient ficos al analizar su entorno y dar una respuesta adecuada y responsable a problemas de salud, de contaminaci n, de biodiversidad, de alimentaci n y de consumo de sustancias.

 

Limitaciones de las metodolog as tradicionales

 

Las metodolog as tradicionales se caracterizan por tener al profesor el principal responsable de la exposici n de los contenidos, mientras que el estudiante escucha, copia, memoriza o reproduce la informaci n.

 

Dicho modelo puede tener su utilidad cuando se trata de la presentaci n de determinados conceptos o de la introducci n de un tema, m s cuando se convierte en la nica forma de ense ar, las oportunidades de preguntar, explorar, experimentar y construir explicaciones se reducen dr sticamente.

 

En el mbito de las ciencias experimentales, esta limitaci n resulta ser de especial importancia, ya que la comprensi n precisa conectar teor a con observaciones, la resoluci n de un problema o la elaboraci n de una argumentaci n desde las evidencias. La memorizaci n no es definitivamente un problema, ya que hay t rminos, s mbolos o procedimientos que deben ser memorizados.

 

El problema surge en el momento en que la ense anza de los conceptos se limita a regalar definiciones sin poner de manifiesto c mo stas establecen lo que quieren o c mo se aplican a situaciones determinados. En Qu mica, por ejemplo, un estudiante puede ser capaz de memorizar una f rmula, pero no necesariamente saber interpretar qu es lo que representa o cu ndo debe ser utilizada.

 

En Biolog a, un estudiante puede ser capaz de repetir las partes de una c lula sin ser capaz de explicar c mo se relacionan con sus funciones .Cuando esto ocurre, el conocimiento suele ser fr gil, dif cil de transferir y poco til para resolver situaciones nuevas.

 

Las pr cticas centradas exclusivamente en la exposici n tambi n pueden disminuir la participaci n y el inter s. La investigaci n efectu en la Unidad Educativa Fiscal Vicente Rocafuerte evidenci que nicamente el 36 % de los estudiantes presentaron una valoraci n claramente positiva de su participaci n en las actividades de clase, mientras que el 52 % se mostraron neutros.

 

Este resultado revela la participaci n que no est del todo institucionalizada y que es necesario conformar experiencias que lleven a los estudiantes a tener voz y voto, a discutir y experimentar. Otro l mite de las metodolog as tradicionales es la baja contextualizaci n.

 

Cuando los contenidos se dan aislados, los estudiantes podr n preguntarse para qu sirve lo que se est aprendiendo. Dewi Oladejo y otros (2023) en una revisi n del aprendizaje basado en casos en la educaci n cient fica, mencionan que poner en uso contextos cotidianos hace que el aprendizaje sea m s relevante, facilita el di logo, mejora la evaluaci n de informaci n cient fica y pr ctica que apoya la resoluci n de problemas.

 

Los resultados observados indican que es necesario sustituir la explicaci n descontextualizada por la explicaci n en un contexto de la salud, la situaci n ambiental, la alimentaci n, la preparaci n de tecnolog as o un consumo responsable. El enfoque cl sico hace nfasis en utilizar evaluaciones sobre respuestas correctas y notas de puntuaciones.

 

De esta forma, puede ser que el estudiante ignore aquellos errores como oportunidades de aprendizaje. La ense anza formativa debe incluir preguntas abiertas, generarse a partir de las respuestas de los estudiantes, la recuperaci n de procedimientos en vez de la asunci n de respuestas correctas aunque incorrectas, el autor reconocimiento y el an lisis de evidencias.

 

Caracterizando de esta forma, el estudiante no sabe nicamente que esa es la respuesta correcta sino tambi n porque lo es y que procedimiento debe ser corregido. Avanzar en la basamento de las metodolog as cl sicas no implica rechazar la utilizaci n de la explicaci n del docente. Implica integrarla con actividades del tipo de aplicaci n, discusi n, representaci n y verificaci n del conocimiento.

 

El docente contin a orientando la ense anza pero no es el nico emisor de informaci n y entra en v nculos directos con las ense anzas de experiencias cient ficas m s activas y comprensibles.

 

 

Aprendizaje significativo en la educaci n cient fica

 

El aprendizaje significativo representa la relaci n entre la nueva informaci n adquirida por los estudiantes y los conocimientos previos. Desde este ideal de aprendizaje, aprender ser a reorganizar ideas, establecer conexiones al infinito y ofrecer significado a los contenidos. La nueva informaci n no se incorporar a como un mero dato, sino que se ligar a a una estructura cognitiva que se transforma y se ampl a en el proceso de aprendizaje.

 

Este proceso, sin embargo, no es balad en el contexto de la ense anza de ciencias, ya que los estudiantes llegan a la clase con explicaciones iniciales de los fen menos de la naturaleza, algunas de ellas correctas y otras incompletas o alternativas (las que surgen de sus experiencias previas). Los docentes deben aprovechar las ideas iniciales de los estudiantes para construir aprendizajes m s significativos.

 

As , por ejemplo, antes de presentar la reacci n qu mica, el profesor puede preguntar a los estudiantes qu cambios observan al cocinar, cuando se oxida un metal, al mezclar sustancias o qu ocurre en los cambios entre unos materiales y otros. Antes de explicar la gen tica, puede recuperar conocimientos relacionados con la herencia de caracter sticas familiares. Los ejemplos cotidianos, las experiencias de cada uno de nosotros, ayudan a dar sentido a los diferentes conceptos cient ficos. Por lo tanto, el aprendizaje significativo no es simplemente mostrar ejemplos de la vida cotidiana o usar palabras de la vida diaria, sino usar esos ejemplos para construir relaciones conceptuales cada vez m s exactas.

 

La ciencia del aprendizaje explica que se ha de entender que la ense anza no se puede entender sin considerar c mo las personas organizan, procesan y recuperan la informaci n y que es fundamental saber adaptar las experiencias de ense anza-aprendizaje a las necesidades del alumnado.

 

UNESCO sostiene que la evidencia sobre el aprendizaje puede contribuir al dise o de pedagog as y recursos que respondan mejor a los procesos cognitivos de los estudiantes. Esto supone activar conocimientos previos, organizar la informaci n de manera progresiva y ofrecer oportunidades para aplicar lo aprendido en diferentes situaciones.

 

En la tesis analizada, el 72 % de los estudiantes se al que se sent a m s motivado cuando pod a utilizar sus conocimientos previos durante las clases. Adem s, el 52 % manifest que comprender los temas resultaba m s f cil cuando se conectaban con experiencias de vida.

 

Aunque estos resultados corresponden a percepciones y no demuestran causalidad, muestran una tendencia favorable hacia la contextualizaci n y la activaci n de saberes previos. El aprendizaje significativo tambi n requiere disposici n para aprender. El estudiante debe reconocer que el contenido tiene utilidad, participar en las actividades y estar dispuesto a revisar sus ideas.

 

Dentro del proceso de ense anza, el profesor plantea preguntas que generen curiosidad, problemas accesibles y dar retroalimentaci n. La motivaci n no tiene s lo el sentido del entretenimiento, tambi n est relacionada con poder entender, poder avanzar y poder encontrar sentido en aquellas tareas.

 

Por lo tanto, el aprendizaje significativo es un modo de abordar la Qu mica y la Biolog a. Permite relacionar conceptos abstractos a situaciones reales, permite reconstruir ideas previas y promueve una comprensi n que puede mantenerse y ser transferida. Su pr ctica implica una planificaci n, una secuenciaci n, unos materiales id neos y una evaluaci n del proceso de comprensi n.

 

 

Estrategias metodol gicas para el aprendizaje de las ciencias

 

Las estrategias metodol gicas gu an la manera en que un estudiante se acerca al saber y en la participaci n en su constituci n. Para la ense anza de la qu mica y la biolog a, las estrategias metodol gicas deben permitir realizar observaciones, formular preguntas, construir hip tesis, experimentar y leer los resultados.

 

La selecci n de una estrategia no debe limitarse a los aspectos novedosos que aportan el recurso sino la relaci n que tiene con el prop sito del aprendizaje, que posean un sentido con el contenido que han de ense ar y con las circunstancias reales que se producen en el aula. Algunas de las alternativas m s apropiadas son la resoluci n de problemas, el aprendizaje basado en casos, la indagaci n guiada, el trabajo cooperativo, los organizadores gr ficos o los talleres experimentales. Handa y Talisayon (2023) corroboraron que las tareas pr cticas sobre resoluci n de problemas potenciaban el aprendizaje significativo y la retenci n de los conceptos de qu mica. Los autores mencionan que si bien su investigaci n se llev a cabo con docentes en formaci n, las tareas de resoluci n de problemas pueden extenderse a las clases del rea de ciencias en otros niveles educativos. Dicha utilidad se entiende porque obliga al estudiante a leer una situaci n, elegir informaci n y argumentar la soluci n.

 

Se pueden realizar conexiones entre la base del aprendizaje a partir de cent metros y casos de problemas relacionados con el medio ambiente. Un caso de contaminaci n del agua puede incluir conceptos de qu mica y de biolog a; por ejemplo, una situaci n de alimentaci n puede incluir estudio de biomol culas, reacciones y procesos bioqu micos.

 

En una revisi n realizada por Dewi Oladejo & otros (2023), se apuntaba que el aprendizaje mediante casos pod a ser capaz de mejorar las habilidades para resolver problemas, los conceptos y la interacci n, aunque para ello se precisa un tiempo suficiente para la b squeda de la informaci n, la elaboraci n de experimentos y la construcci n de conclusiones.

 

Las actividades pr cticas tienen un papel destacado en el aprendizaje basado en casos, pero no deben reducirse a seguir instrucciones mec nicamente. Un experimento de qu mica puede llegar a ser un recurso de formaci n, pero siempre que el alumno entienda su prop sito, defina variables, haga observaciones y d explicaciones.

 

Una de las conclusiones de la tesis es que el 68 % de estudiantes encontr que se llevaban a cabo actividades pr cticas, siendo los docentes entrevistados quienes comentaron que el inter s y la asistencia al laboratorio aumentaban, aunque de la misma forma subrayaron la falta de reactivos y materiales como un l mite. Los recursos visuales y digitales pueden contribuir a sustentar las experiencias pr cticas.

 

El 76 % de los estudiantes confirmaron que eran tiles el uso de v deos, im genes o presentaciones. Estas herramientas visuales son particularmente eficaces a la hora de representar estructuras moleculares, procesos celulares o fen menos que no podemos observar.

 

No obstante, esta eficacia depende de la gu a que ofrece el profesor y de las actividades que tipo de actividad se le asigna a su uso; la idea no es utilizar la tecnolog a nicamente para mostrar informaci n y materiales propios del examen, sino que debe contribuir a promover la observaci n, la comparaci n y el an lisis. Por lo tanto, la forma de trabajar la estrategia metodol gica debe combinar distintos recursos y formas de participaci n.

 

Una clase puede empezar con la presentaci n de una situaci n cotidiana, continuar con la recuperaci n de lo que ya saben, pasar a una actividad pr ctica o a una actividad visual y acabar con una explicaci n fundamentada; as se construye el contenido de forma progresiva y el estudiante va comprendiendo tanto el contenido como su aplicaci n.

 

 

Antecedentes y situaci n problem tica

 

Las ltimas investigaciones en el mbito de la educaci n cient fica evidencian el inter s que empieza a mostrarse por los modelos centrados en la ense anza activa, contextualizada y orientada hacia la comprensi n, en la medida que va creciendo el reconocimiento de las dificultades que se mantienen entre el aprendizaje de conceptos cient ficos, en especial en aquellas asignaturas en las que se deben manejar s mbolos, modelos o relaciones complejas.

 

La investigaci n m s actual ha llegado a se alar que el problema ya no gira exclusivamente en torno a la cantidad de los contenidos, sino en torno a la forma en que estos se presentan y relacionan con lo ya conocido por el estudiante.

 

Oladejo & otros (2023) han analizado la dificultad conceptual en Qu mica con 1.292 estudiantes secundarios, y muestran que la percepci n de dificultad se relacionaba con el tipo y la localizaci n de la instituci n, as como con el miedo hacia los c lculos.

 

Los autores mencionan la necesidad de establecer estrategias diferenciadas para facilitar la comprensi n de aquellos contenidos que los estudiantes consideran m s dif ciles. Esta evidencia va en la misma l nea con la situaci n que se refleja en mi tesis, donde casi la mitad de la muestra se mostr poco predispuesta hacia la Qu mica.

 

En otro orden de ideas, Handa y Talisayon (2023) evidencian que la resoluci n de problemas pr cticos puede resultar en cambios positivos en la comprensi n de la conceptualizaci n y, asimismo, se relaciona positivamente con la experiencia de aprender de los estudiantes.

 

Su estudio refuerza la importancia de dise ar las actividades did cticas con las que aplicar la teor a a situaciones que se pueden explicar con ejemplos concretos. En este sentido, Dewi & otros (2023) corroboraron que el aprendizaje basado en casos favorece la contextualizaci n de la ciencia y puede incluso entrelazarse con el aprendizaje basado en indagaci n, el aprendizaje basado en problemas, el trabajo por proyectos, u otras metodolog as.

 

En el contexto de la investigaci n originaria, las encuestas y entrevistas indicaron que los estudiantes consideran positivamente toda actividad pr ctica, el uso de recursos audiovisuales, y el uso de conocimientos previos.

Por su parte, los profesores se manifestaron absolutamente de acuerdo con la importancia de estas estrategias did cticas, y argumentaron que aplican las maquetas, no hay duda de que se usan aulas invertidas, pero tambi n de las proyecciones, y de los experimentos.

 

De igual manera, tambi n indicaron que el desinter s por parte del estudiante, la falta de reactivos, la falta de equipos tecnol gicos o la insuficiente capacitaci n formativa de un profesorado entorpecen el uso. La situaci n problem tica no debe ser considerada apenas como un d ficit en la persona del estudiante o en la del docente.

 

Aquel es un fen meno que involucra factores curriculares, del tipo de metodolog a que se utiliza en las clases y de la instituci n en la cual se ejerce la ense anza de la Qu mica, como por ejemplo el hecho de que los contenidos no se puedan llegar a comprender, que con ello la participaci n de los estudiantes se vea limitada porque las clases no ofrezcan una oportunidad de intervenir o que las pr cticas de laboratorio se vean reducidas porque no existan materiales.

 

Por eso, cuando se consideran propuestas de mejora para el proceso de ense anza y aprendizaje de la Qu mica, se hace necesaria la mediaci n entre las estrategias pedag gicas propuestas y las condiciones de aplicaci n. Las fuentes revisitadas permitir an sostener que el aprendizaje significativo presenta marcos aptos para organizar la ense anza de la Qu mica y de la Biolog a.

 

Sin embargo aplicar el aprendizaje significativo no se puede asumir como el hecho de que autom ticamente se consigan mejores resultados. En este sentido, es necesario indicar que la pr ctica en el aula requiere la formaci n del profesorado, recursos, planificaci n y seguimiento de su aplicaci n y, adem s, el estudio revisado no aplic una intervenci n con dise os de tipo antes-despu s.

 

Los resultados que se presentan describen percepciones y tendencias del contexto investigado, pero no revelan que una estrategia concreta haya llegado a provocar cambios en el rendimiento.

 

 

Desarrollo de competencias cient ficas en el Bachillerato

 

Son conocimientos, habilidades y disposiciones que permiten al ser humano comprender los fen menos, evaluar la informaci n a partir de ella y poder actuar de un modo fundamentado. El desarrollo de competencias cient ficas constituye uno de los objetivos fundamentales de la ense anza de la Qu mica y la Biolog a, dado que stas ofrecen la posibilidad de investigar, argumentar, interpretar los datos y resolver problemas.

 

Aprender Ciencias no es sin nimo de recordar conceptos, sino de hacer uso de ellos para explicar situaciones y tomar decisiones. El marco de Ciencias de PISA 2025 indica que la educaci n cient fica debe lograr que una persona se pueda enfrentar a cuestiones relacionadas con la ciencia, comprender este tipo de informaci n y hacer uso de ella para la toma de decisiones.

 

Entre las capacidades que se consideran relevantes est n las de explicar fen menos de la ciencia, construir y evaluar dise os de investigaci n, e interpretar de manera cr tica datos y evidencias. Estas capacidades son reflejo de lo que las y los estudiantes han de conocer, valorar y ser capaces de realizar en situaciones que requieren de un conocimiento cient fico y tecnol gico.

 

Ya en la etapa Bachillerato el pensamiento cr tico se desarrolla cuando el alumno o alumna llega a confiar o desconfiar de la fuente, distingue una opini n de evidencia y argumenta sus conclusiones. Lo que exige la resoluci n de problemas es comprender una situaci n, identificar variables y procedimientos.

 

La competencia experimental incluye formular preguntas, legitimar hip tesis, utilizar materiales de forma segura, obtener datos.

La interpretaci n implica reconocer patrones, efectuar comparaciones sobre los resultados y extender conclusiones significativas.

 

Estas competencias han sido tambi n propias de la tesis, que se presentaban dentro de sus dimensiones te ricas; se promov a la comprensi n conceptual, la exactitud de las explicaciones, el dise o de experimentos, astuto an lisis de los resultados y la resoluci n de problemas.

 

Tambi n propuso actividades vinculadas con el origen de la vida, las biomol culas, la evoluci n, la c lula, la gen tica, los virus, la lluvia cida y las bacterias. La variedad de temas ofrece oportunidades para desarrollar competencias a trav s de situaciones reales y pr cticas escolares.

 

El desarrollo de estas capacidades requiere coherencia entre ense anza y evaluaci n. No es posible promover pensamiento cr tico si las evaluaciones solicitan nicamente definiciones. La competencia experimental no puede desarrollarse si la pr ctica se limita a replicar el procedimiento.

 

La tarea debe pedir que el estudiante explique, compare, dise e, argumente e interprete. La evaluaci n del progreso puede orientarse hacia las r bricas, hacia los informes de laboratorio, hacia los debates, hacia los mapas conceptuales y hacia la resoluci n de casos.

La competencia cient fica tambi n es una competencia ciudadana, pues el entendimiento de la informaci n de las vacunas, la contaminaci n, los alimentos, la gen tica y el cambio clim tico nos da las pautas para poder participar de un modo responsable en las decisiones que tienen que ver con uno mismo y con el grupo.

 

La ense anza de la Qu mica y la Biolog a debe, por tanto, conectar los contenidos curriculares con problemas contempor neos y favorecer una actitud tica hacia la ciencia, la tecnolog a y el ambiente. En s ntesis, el aprendizaje significativo y el desarrollo de competencias cient ficas son procesos complementarios.

 

El primero permite que los conocimientos se relacionen y adquieran sentido; el segundo posibilita aplicarlos en situaciones concretas. Su integraci n puede contribuir a una ense anza m s activa, contextualizada y orientada a la formaci n de estudiantes capaces de comprender y transformar responsablemente su entorno.

 

M todos y recursos

 

La investigaci n se desarroll bajo un enfoque mixto, debido a que integr procedimientos cuantitativos y cualitativos para obtener una comprensi n m s amplia del aprendizaje significativo como estrategia metodol gica en la ense anza de la Qu mica y la Biolog a.

 

El componente cuantitativo permiti identificar tendencias en las percepciones del estudiantado mediante datos expresados en frecuencias y porcentajes; mientras que el componente cualitativo facilit la interpretaci n de las experiencias, opiniones y pr cticas pedag gicas manifestadas por docentes y autoridades de la instituci n educativa.

 

El estudio present un alcance descriptivo, puesto que se orient a caracterizar las estrategias utilizadas en las clases, las dificultades experimentadas por los estudiantes y las condiciones institucionales relacionadas con la ense anza de las ciencias experimentales.

 

Se determin emplear un dise o no experimental, dado que las variables no fueron manipuladas de una forma deliberada, no se efectu una intervenci n en la que se realizara una evaluaci n previa y posterior, sino que se opt por la observaci n y el an lisis de los hechos en su contexto habitual.

 

El estudio se trat de un estudio transversal, ya que la recolecci n de datos se realiz en un solo momento, concretamente en el per odo escolar 2025-2026, de tal forma que los resultados describen percepciones y tendencias del contexto estudiado, pero no permiten establecer v nculos de car cter causal entre las estrategias metodol gicas y el rendimiento acad mico.

 

La modalidad fue de campo y bibliogr fica-documental. La investigaci n de tipo de campo permiti la recolecci n de informaci n de cada uno de los componentes de la Unidad Educativa Fiscal Vicente Rocafuerte, en la que se realiz la investigaci n.

 

El tipo de investigaci n bibliogr fico-documental permiti la revisi n de fundamentos te ricos, antecedentes, normativas educativas y aportes en relaci n con el aprendizaje significativo, la ense anza de la Qu mica y Biolog a, las metodolog as activas y el desarrollo de competencias cient ficas.

 

Esa modalidad de realizar la investigaci n tuvo la ventaja de poder contrastar la informaci n emp rica con el sustento conceptual considerado en esta investigaci n.

 

La poblaci n estuvo constituida por 30 participantes vinculados directamente con el proceso de ense anza-aprendizaje de Qu mica y Biolog a: 25 estudiantes de Primero de Bachillerato, tres docentes y dos autoridades institucionales. Debido a que la poblaci n fue accesible y de tama o reducido, se trabaj con la totalidad de sus integrantes mediante un muestreo censal.

 

En consecuencia, no fue necesario efectuar un c lculo muestral, puesto que todos los sujetos identificados participaron en el proceso de recolecci n de informaci n. Para obtener los datos se emplearon como t cnicas principales la encuesta, la entrevista semiestructurada, la observaci n de campo y el an lisis documental.

 

La encuesta estuvo dirigida a los 25 estudiantes y permiti conocer sus percepciones acerca de la utilidad de las asignaturas, la comprensi n de los contenidos, la participaci n en clase, la utilizaci n de recursos did cticos, las actividades experimentales, la incorporaci n de conocimientos previos y las dificultades presentadas en Qu mica y Biolog a.

 

El elenco de entrevista semiestructurada fue utilizado con los docentes y las autoridades para conocer en profundidad las estrategias y m todos que se empleaban, las limitaciones institucionales para el uso de las mismas, la disponibilidad de recursos y la necesidad de una capacitaci n profesional.

 

La observaci n de campo fue otra t cnica aplicada y se utiliz como t cnica complementaria; su finalidad fue la de reconocer las din micas que se desarrollaban en la pr ctica del aula, las relaciones entre docentes y estudiantes, el nivel de participaci n del alumnado y la consideraci n de actividades para el aprendizaje significativo de la materia.

 

Para la recogida de informaci n, se utiliz una gu a de observaci n estructurada, la cual se recogi mediante indicadores que estaban en relaci n con el uso de conocimientos previos, recursos did cticos, actividades pr cticas, contextualizaci n de los contenidos y la participaci n del alumnado.

 

La revisi n bibliogr fica-documental nos permiti fundamentar el estudio mediante fuentes documentales relacionadas con el aprendizaje significativo, la ense anza de la Qu mica y la Biolog a y el desarrollo de las competencias cient ficas. Los instrumentos utilizados fueron un cuestionario estructurado con escala de Likert, una gu a de entrevista semiestructurada y una gu a de observaci n.

 

El cuestionario incluy diez afirmaciones con cinco alternativas de respuesta: totalmente en desacuerdo, en desacuerdo, ni de acuerdo ni en desacuerdo, de acuerdo y totalmente de acuerdo. La gu a de entrevista estuvo conformada por preguntas abiertas que permitieron a docentes y autoridades ampliar sus respuestas y explicar sus experiencias relacionadas con la ense anza de las ciencias.

 

La gu a de observaci n contuvo datos en relaci n a la interacci n pedag gica, la participaci n, los recursos, la contextualizaci n de los contenidos y el desarrollo de actividades pr cticas. Para el procesamiento de la informaci n se utilizaron matrices de registro y tablas de distribuci n de frecuencias.

 

Los datos cuantitativos se organizaron en funci n de frecuencias absolutas y porcentajes, lo que hizo visible el no. de respuestas que prevalec an en las respuestas de los alumnos.

Seguidamente, los datos fueron representados a trav s de tablas y gr ficos con la finalidad de dar m s claridad a la interpretaci n realizada.

 

La informaci n cualitativa recogida en las entrevistas fue fichada y clasificada seg n categorizaciones relacionadas con los saberes previos, conocida motivaci n, actividades de tipo pr ctico, los recursos tecnol gicos, limitaciones institucionales y formaci n docente.

 

La interpretaci n finalizada fue a trav s de la triangulaci n de la informaci n recogida de las encuestas, las entrevistas, la observaci n y la revisi n documental. Este procedimiento ha permitido la indagaci n de coincidencias y diferencias en las percepciones de los estudiantes, de los y las docentes as como de las autoridades, robusteciendo as la comprensi n del fen meno investigado.

 

Dentro de los recursos pedag gicos presentes en la instituci n se identificaron videos, im genes, presentaciones, maquetas, materiales manipulativos, actividades experimentales, organizadores gr ficos y ejemplos relacionados con la cotidianidad. Sin embargo, tambi n identificaron las limitaciones que tienen que ver con los reactivos, los proyectores, el equipamiento tecnol gico y el tiempo necesario para llevar a cabo pr cticas de laboratorio.

 

An lisis y resultados

 

El an lisis de la informaci n parte del estudio de la estad stica descriptiva, y se ha empleado frecuencias y porcentajes al momento de organizar las respuestas de los 25 alumnos encuestados.

 

Las categor as de respuesta de la escala de Likert fueron agrupadas en respuestas negativas totalmente en desacuerdo y en desacuerdo, en respuesta neutrales ni de acuerdo ni en desacuerdo, en respuestas positivas de acuerdo y totalmente de acuerdo.

 

Con ello, se pretendi reconocer tendencias referidas a la utilidad de las asignaturas, a la comprensi n de los contenidos de las asignaturas, a la actividad pr ctica, a los recursos did cticos y a la motivaci n de los alumnos.

 

En la complementaci n de los resultados cuantitativos, se procedi a realizar entrevistas a docentes y a autoridades, que permitieron reconocer condiciones institucionales que permiten la ense anza de la qu mica y de la biolog a (disponibilidad de reactivos, disponibilidad de equipos, recursos visuales, formaci n del profesorado).

 

Como la investigaci n es de car cter descriptivo y no experimental y transversal, los resultados recogidos se presentan solo como percepciones posibles en el contexto estudiado, pero no en cuanto a relaciones causales.

 

De manera complementaria, la observaci n de campo permiti identificar el uso ocasional de preguntas orientadas a recuperar los conocimientos previos, ejemplos relacionados con situaciones cotidianas y recursos visuales durante las clases.

 

Tambi n se evidenci una participaci n desigual del estudiantado y una mayor intervenci n cuando las actividades inclu an experiencias pr cticas o explicaciones vinculadas con su entorno. No obstante, el uso de estrategias experimentales fue limitado por la disponibilidad de materiales y recursos tecnol gicos, situaci n que coincide con lo expresado por docentes y autoridades en las entrevistas.

 

Percepci n general sobre la ense anza de Qu mica y Biolog a

 

Tabla 1

Percepci n de los estudiantes sobre el proceso de ense anza y aprendizaje


 

 

Indicador

Respuestas negativas

Respuesta neutral

Respuestas positivas

Las asignaturas son tiles para la vida diaria

20 %

4 %

76 %

Las clases permiten comprender los temas sin dificultad

20 %

20 %

60 %

Se realizan actividades pr cticas

20 %

12 %

68 %

Existe inter s por participar en clase

12 %

52 %

36 %

Los materiales facilitan el aprendizaje

8 %

20 %

72 %

Los recursos audiovisuales ayudan a aprender

12 %

12 %

76 %

Los contenidos se relacionan con experiencias de vida

8 %

40 %

52 %

Los conocimientos previos aumentan la motivaci n

4 %

24 %

72 %

 

Nota. Las respuestas negativas agrupan las categor as totalmente en desacuerdo y en desacuerdo ; las positivas re nen de acuerdo y totalmente de acuerdo . Los porcentajes fueron calculados a partir de las respuestas de 25 estudiantes de Primero de Bachillerato. Elaboraci n propia con base en los resultados de la investigaci n.


Los datos de la Tabla 1 muestran una percepci n predominantemente favorable respecto a la utilidad de la Qu mica y la Biolog a.

Un 76 % de alumnado entiende que estas materias tienen utilidad en la vida cotidiana, valorando positivamente que la materia se entienda y que el 20 % no comparte esta visi n, as como el 20 % que responde con respuestas neutrales, se ala que dos alumnos sobre diez no se perciben con opiniones claramente favorables, es decir, la respuesta de tres alumnos de diez no celebran homenajes.

Sin embargo, la comprensi n no es unitaria. Las respuestas en los siguientes t rminos, aunque coinciden con un alto porcentaje de respuestas comerciales favorables, act an claramente como un sistema de protecci n a la materialidad sin poder llegar a su r pida comprensi n.

Esta situaci n sugiere que todav a existen contenidos, procedimientos o formas de explicaci n que requieren mayor acompa amiento pedag gico. La participaci n constituye el indicador con menor valoraci n positiva. nicamente el 36 % afirma que le gusta participar en las actividades de clase, mientras que el 52 % adopta una posici n neutral.

Este resultado puede relacionarse con la persistencia de pr cticas predominantemente expositivas, la falta de confianza para intervenir o la ausencia de actividades que asignen al estudiante un papel m s activo. Por tanto, aunque existe una valoraci n favorable de las asignaturas, esta no se traduce necesariamente en una participaci n sostenida.

 

Figura 1

Percepci n favorable sobre la ense anza de Qu mica y Biolog a

Nota. La figura representa la suma de las respuestas de acuerdo y totalmente de acuerdo para cada indicador. Elaboraci n propia con base en la encuesta aplicada a los estudiantes.

La Figura 1 permite observar que los indicadores mejor valorados corresponden a la utilidad de las asignaturas y al uso de recursos audiovisuales, ambos con el 76 %. Tambi n destacan la utilizaci n de conocimientos previos y la contribuci n de los materiales did cticos, con el 72 % cada uno.

En contraste, la participaci n alcanza solo el 36 %, lo que evidencia una diferencia entre reconocer el valor de las estrategias y asumir un papel activo durante las actividades.

Actividades pr cticas, recursos audiovisuales y contextualizaci n

Tabla 2

Valoraci n de las estrategias asociadas con el aprendizaje significativo

Estrategia

Negativas

Neutrales

Positivas

Actividades pr cticas y experimentales

20 %

12 %

68 %

Videos, im genes y presentaciones

12 %

12 %

76 %

Relaci n con experiencias de vida

8 %

40 %

52 %

Activaci n de conocimientos previos

4 %

24 %

72 %

Nota. Los porcentajes corresponden a las respuestas agrupadas de los 25 estudiantes encuestados. Las estrategias seleccionadas se relacionan con los principios del aprendizaje significativo: experimentaci n, representaci n visual, contextualizaci n y recuperaci n de saberes previos. Elaboraci n propia a partir de los datos de la investigaci n.

En t rminos de la actividad pr ctica valorada, el 68 % de los alumnos otorg una valoraci n favorable a las actividades pr cticas que se elaboraron. Este dato pone de manifiesto que los experimentos, la observaci n y la manipulaci n de materiales son recursos v lidos para poder entender los fen menos de la ciencia.

Los profesores tambi n indicaron en las entrevistas que el inter s y la asistencia aumentaban cuando se hac an pr cticas de laboratorio, debido a que los alumnos pod an relacionar las explicaciones te ricas con lo que ellos mismos pod an observar.

Sin embargo, los profesores tambi n hab an comentado la problem tica que entra aba adoptar estas actividades de manera sistem tica. Las limitaciones principales que se identificaron fueron la falta de reactivos, la escasa disponibilidad de equipos o la falta de tiempo para trabajar en el laboratorio.

Estas condiciones muestran que la valoraci n positiva de la experimentaci n no siempre coincide con las posibilidades reales de implementaci n. El uso de videos, im genes y presentaciones obtuvo el porcentaje m s alto de aceptaci n, con el 76 %. Este resultado resulta relevante porque la Qu mica y la Biolog a incluyen procesos microsc picos, moleculares, celulares y secuenciales que no pueden observarse directamente.

Los recursos visuales permiten representar estas estructuras y facilitar la comprensi n de contenidos abstractos. La activaci n de conocimientos previos ascendi hasta el 72 % de las respuestas con valoraci n positiva. Esto quiere decir que el alumnado est m s motivado cuando puede conectar la nueva informaci n con contenidos que ya ha aprendido o con experiencias propias.

La contextualizaci n con situaciones de vida obtuvo un 52 % de respuestas positivas, aunque una parte del alumnado, un 40 %, se mantuvo en una valoraci n neutral. Este dato demuestra que la relaci n entre los contenidos cient ficos y la cotidianidad no se producen de forma sistem tica en todas las clases.

Figura 2

Distribuci n de respuestas sobre estrategias de aprendizaje significativo

Nota. La figura compara respuestas negativas, neutrales y positivas en cuatro estrategias metodol gicas. Elaboraci n propia con base en los resultados de la encuesta.

La Figura 2 evidencia que las respuestas positivas predominan en todas las estrategias analizadas. Sin embargo, la conexi n con experiencias de vida presenta un porcentaje neutral considerablemente mayor que los dem s indicadores. Este comportamiento puede interpretarse como una se al de que algunos estudiantes no reconocen con claridad la relaci n entre los contenidos impartidos y las situaciones de su entorno.

Tabla 3

Dificultad percibida en Biolog a y Qu mica

Asignatura

No percibe dificultad

Posici n neutral

Percibe dificultad

Biolog a

60 %

20 %

20 %

Qu mica

28 %

24 %

48 %

Nota. No percibe dificultad agrupa las respuestas totalmente en desacuerdo y en desacuerdo frente a la afirmaci n de que la asignatura resulta dif cil. Percibe dificultad re ne de acuerdo y totalmente de acuerdo . Elaboraci n propia con base en los resultados obtenidos.

La Tabla 3 muestra una diferencia importante entre las dos asignaturas. En Biolog a, el 60 % de los estudiantes no considera dif ciles los contenidos y nicamente el 20 % manifiesta una percepci n de dificultad. En Qu mica, en cambio, el 48 % se ala que los temas le resultan dif ciles, mientras que solo el 28 % expresa una percepci n contraria.

Esta diferencia puede relacionarse con la naturaleza simb lica y abstracta de la Qu mica, que exige comprender f rmulas, ecuaciones, c lculos, estructuras moleculares y transformaciones de la materia. La Biolog a tambi n incluye contenidos complejos, pero muchos de ellos pueden relacionarse con experiencias m s cercanas, como la salud, el cuerpo humano, los seres vivos y el ambiente.

Los resultados sugieren que la ense anza de la Qu mica requiere una mayor diversificaci n de recursos, explicaciones secuenciadas y actividades que permitan representar los conceptos mediante modelos, experimentos y ejemplos cotidianos. Tambi n se observa la necesidad de diagnosticar los conocimientos previos, debido a que las dificultades acumuladas pueden afectar la comprensi n de contenidos posteriores.

Figura 3

Comparaci n de la dificultad percibida en Biolog a y Qu mica

Nota. Los porcentajes representan a los estudiantes que seleccionaron de acuerdo o totalmente de acuerdo ante la afirmaci n de que los temas de cada asignatura les resultan dif ciles. Elaboraci n propia.

La Figura 3 corrobora que la dificultad percibida en Qu mica es superior a la de Biolog a en 28 puntos porcentuales. Este resultado es uno de los hallazgos m s destacados del estudio, porque sirve para localizar una l nea de trabajo metodol gico que debe ser prioritaria.

Resultados de las entrevistas

Tabla 4

S ntesis de las percepciones de docentes y autoridades

 


Categor a

Principales resultados

Conocimientos previos

Se consideran indispensables para determinar desde qu nivel iniciar la explicaci n de nuevos contenidos.

Actividades pr cticas

Favorecen la asistencia, el inter s y la comprensi n de la relaci n entre teor a y pr ctica.

Recursos tecnol gicos

Los docentes valoran proyectores, videos, infograf as, plataformas digitales y presentaciones como apoyos para captar la atenci n.

Contextualizaci n

Se introduce situaciones comunes que facilitan el diagn stico de los procesos qu micos y biol gicos m s complejos.

Limitaciones institucionales

Se identifican falta de reactivos, tecnolog a, material audiovisual y tiempo para hacer pr cticas.

Motivaci n estudiantil

Los docentes perciben desinter s, dificultades de atenci n e incumplimiento de actividades.

Capacitaci n docente

El aprendizaje significativo ha sido tratado de forma general, pero no como decisi n formativa.

Disposici n para innovar

Se percibe inter s por aplicar nuevas metodolog as, aunque la carga laboral y la falta de formaci n obstaculizan su implementaci n.

Nota. La tabla recoge las respuestas de profesoras y autoridades formuladas a trav s de las entrevistas semiestructuradas. Los testimonios obtenidos fueron clasificados en categor as relacionadas con el aprendizaje significativo y la ense anza de las ciencias. Elaboraci n propia a partir de los datos cualitativos de la investigaci n.


Las entrevistas respaldan las tendencias identificadas en las encuestas. Los docentes reconocen que los conocimientos previos constituyen el punto de partida para introducir nuevos contenidos y que las actividades pr cticas generan mayor inter s que las clases exclusivamente te ricas. Tambi n los docentes confiesan utilizar maquetas, el aula invertida, v deos, ejemplos del d a a d a, experimentos sencillos, etc.

Pero estas estrategias no se aplican de forma regular y en todas las sesiones. La ausencia de reactivos y de recursos tecnol gicos representa una limitaci n para la utilizaci n de los dispositivos propios de los profesores para llevar a cabo experiencias pr cticas.

Los docentes como autoridades afirman que existen procesos de acompa amiento y formaci n, pero los materiales apuntan a que deber an mejorarse con una mayor sistematicidad y mediante la creaci n de un espacio f sico institucional.

Se observa como atisbo una afirmaci n compartida en la que se observa c mo parte de las dificultades encontradas por los profesores obedece a la falta de atenci n, a los incumplimientos y al d ficit de inter s por parte del alumnado.

Pero los datos obtenidos en encuestas permiten afirmar que la motivaci n se presenta cuando se utilizan conocimientos previos, recursos visuales o actividades pr cticas, y permite inferir que la participaci n del estudiantado no depende solamente de disposiciones personales, sino que depende tambi n de las oportunidades metodol gicas que se configuran en el aula.

Integraci n de los resultados

Tabla 5

Triangulaci n de los resultados cuantitativos y cualitativos

 

 

 

 

 


Dimensi n

Encuesta a estudiantes

Entrevistas

Interpretaci n integrada

Actividades pr cticas

68 % de valoraci n positiva

Los docentes se alan que aumentan el inter s y la asistencia

La experimentaci n es valorada, pero su aplicaci n est condicionada por los recursos disponibles.

Recursos audiovisuales

76 % de valoraci n positiva

Se reconocen como tiles, aunque existen pocos equipos

Los recursos visuales facilitan la comprensi n de contenidos abstractos.

Conocimientos previos

72 % manifiesta mayor motivaci n

Los docentes los consideran la base para iniciar nuevos temas

Su activaci n representa un componente central del aprendizaje significativo.

Contextualizaci n

52 % de valoraci n positiva y 40 % neutral

Los docentes afirman utilizar ejemplos cotidianos

La contextualizaci n est presente, pero no es reconocida de manera uniforme por los estudiantes.

Participaci n

36 % de valoraci n positiva

Se reportan desinter s y dificultades de atenci n

Se requieren actividades que asignen al estudiante un papel m s activo.

Dificultad en Qu mica

48 % percibe dificultad

Los docentes reconocen problemas de atenci n y conocimientos previos

La Qu mica necesita mayor mediaci n visual, experimental y contextualizada.

Nota. La triangulaci n integra los porcentajes obtenidos en la encuesta y las categor as identificadas en las entrevistas. Elaboraci n propia.

 


La triangulaci n hace constar que los recursos audiovisuales, las actividades pr cticas y la activaci n de conocimientos previos son los mejor considerados de los datos de la ense anza, as como que la dificultad de la Qu mica y la baja participaci n son las principales dimensiones a potenciar.

 

En definitiva, los resultados permiten sostener que el aprendizaje significativo favorece aspectos que facilitan la contextualizaci n, la motivaci n y la comprensi n conceptual. Sin embargo, debido al dise o no experimental, no puede afirmarse que estas estrategias hayan causado una mejora en el rendimiento acad mico.

 

Los hallazgos describen tendencias y percepciones de una instituci n espec fica y respaldan la necesidad de implementar estrategias metodol gicas m s sistem ticas, acompa adas de recursos, capacitaci n docente y evaluaci n formativa.

 

Discusi n

 

Los resultados obtenidos muestran que el aprendizaje significativo constituye una orientaci n metodol gica pertinente para fortalecer la ense anza de la Qu mica y la Biolog a en Primero de Bachillerato.

 

La mayor parte de los estudiantes, gracias a las respuestas obtenidas con la encuesta, lleg a manifestar que consideraba que estas asignaturas era tiles para la vida cotidiana y tambi n tuvo una opini n positiva hacia el uso de recursos audiovisuales, materiales de estudio, actividades pr cticas, conocimientos previos.

 

Los datos obtenidos de las encuestas permiten concluir que la comprensi n cient fica puede aumentar cuando los contenidos presentados los pretendemos soportar en experiencias cercanas, en representaciones visuales y en situaciones que el estudiante puede vincular con su realidad cotidiana.

 

Uno de los resultados m s relevantes corresponde a la utilizaci n de conocimientos previos, valorada positivamente por el 72 % de los estudiantes. Este resultado guarda relaci n con los principios del aprendizaje significativo, seg n los cuales la nueva informaci n adquiere sentido cuando se incorpora a estructuras cognitivas ya existentes.

 

En este caso, los docentes entrevistados tambi n consideraron los saberes previos como el punto de partida indispensable para introducir nuevos contenidos. La coincidencia entre estudiantes y profesores confirma que la activaci n de experiencias anteriores no debe entenderse como una actividad introductoria aislada, sino como una condici n transversal de la planificaci n did ctica.

 

La buena valoraci n que alcanzaron los recursos audiovisuales, con un valor de este de 76 %, pone de manifiesto la importancia de usar im genes, v deos, presentaciones o modelos que simulen o representen procesos que son muy dif ciles de observar.

 

Este hallazgo cobra un sentido importante en Qu mica y Biolog a donde muchos de los contenidos se desarrollan en niveles microsc pico, molecular o celular; los recursos audiovisuales, en concreto, pueden facilitar el tr nsito de la observaci n de un fen meno a su explicaci n conceptual, si bien esta puesta en pr ctica de los recursos depender de la mediaci n docente.

 

La mera exhibici n de un v deo o de una presentaci n no garantiza un aprendizaje significativo, y es por esto que a estos recursos audiovisuales les deber an seguir preguntas o actividades de an lisis y comparaci n o explicaciones construidas por los mismos alumnos.

 

Los resultados tambi n indican que el 68 % del alumnado valor positivamente las actividades pr cticas. Las entrevistas respaldaron esta tendencia, puesto que los docentes se alaron que las pr cticas de laboratorio favorec an la asistencia, la atenci n y el inter s.

 

Este comportamiento coincide con Handa y Talisayon (2023), quienes sostienen que las tareas pr cticas de resoluci n de problemas pueden favorecer la comprensi n y la retenci n de conceptos qu micos.

 

La experimentaci n permite vincular la teor a con fen menos observables, formular hip tesis, registrar informaci n e interpretar resultados, lo que la convierte en un recurso pertinente para el desarrollo de habilidades cient ficas.

 

A pesar de esta valoraci n, las entrevistas revelaron que la falta de reactivos, proyectores y equipos tecnol gicos limita la aplicaci n sistem tica de actividades experimentales. Esta situaci n demuestra que la innovaci n pedag gica no depende exclusivamente de la disposici n del docente.

 

Tambi n requiere condiciones institucionales, planificaci n, disponibilidad de materiales y acompa amiento profesional. Por ello, la propuesta metodol gica debe incluir experiencias de bajo costo, experimentos sencillos, recursos reutilizables y actividades contextualizadas que puedan desarrollarse aun cuando el laboratorio presente limitaciones.

 

La relaci n de los contenidos con experiencias de vida obtuvo un 52 % de respuestas positivas, mientras que el 40 % mantuvo una posici n neutral. A pesar de que la mayor a de las personas consideran que hay cierta contextualizaci n, el elevado porcentaje neutral sugiere que esta asociaci n no es claramente percibida, ni tampoco marcada o permanente.

Dewi & otros 2023) afirman que el aprendizaje a partir del uso de casos y situaciones de la vida cotidiana hace m s relevante el contenido cient fico y favorece la soluci n de problemas. Por lo tanto, es necesario que la contextualizaci n sea expl cita, mostrando c mo los conceptos son afines a la alimentaci n, la salud, la contaminaci n, la biodiversidad, el uso de sustancias del hogar, entre otros fen menos del entorno.

 

Una de las cuestiones que conviene que tengamos muy presente es la participaci n por parte del alumnado. Un porcentaje del 36 % expuso tener una visi n favorable frente a su inter s en participar con actividades de aula, mientras que el 52 % se mostr neutral.

 

Este consejo contrasta parcialmente con el hecho de que, aunque los materiales, v deos o actividades pr cticas tuvieran una valoraci n m s positiva, esta disparidad sugiere que la utilizaci n de recursos no implica que el alumnado adquiera necesariamente un car cter activo.

 

Es posible que algunas actividades contin en siendo dirigidas principalmente por el docente, sin ofrecer suficientes oportunidades para formular preguntas, tomar decisiones, discutir resultados o construir explicaciones propias. La baja participaci n tambi n se relaciona con lo expresado por los profesores, quienes identificaron dificultades de atenci n, desinter s e incumplimiento.

 

Sin embargo, ser a limitado atribuir esta situaci n nicamente al comportamiento del alumnado. La motivaci n puede estar condicionada por la naturaleza de las tareas, las oportunidades de interacci n, la claridad de los objetivos y la percepci n de utilidad.

 

Por ello, las estrategias deben incorporar debates, trabajo colaborativo, resoluci n de problemas, estudios de caso, proyectos breves y actividades en las que cada estudiante tenga una responsabilidad concreta.

 

La diferencia en la dificultad percibida entre Biolog a y Qu mica constituye otro hallazgo significativo. Mientras que el 20 % consider dif ciles los temas de Biolog a, el porcentaje se elev al 48 % en Qu mica.

 

Este resultado coincide con Oladejo & otros (2023), quienes identificaron que numerosos estudiantes perciben los contenidos qu micos como complejos debido a la presencia de c lculos, representaciones simb licas y conceptos abstractos.

 

En la investigaci n analizada, esta dificultad puede relacionarse con la necesidad de integrar simult neamente lenguaje verbal, f rmulas, modelos moleculares, c lculos y observaciones experimentales. La mayor dificultad en Qu mica exige una mediaci n m s secuenciada. Los contenidos deber an organizarse desde experiencias macrosc picas conocidas hacia explicaciones microsc picas y representaciones simb licas.

 

El empleo de analog as, modelos, esquemas, ejercicios graduados y experiencias sencillas puede reducir la distancia entre los conceptos abstractos y la comprensi n del estudiante. Adem s, se requiere diagnosticar los saberes previos, debido a que las dificultades acumuladas en temas b sicos pueden afectar el aprendizaje de contenidos posteriores.

 

Los resultados cualitativos mostraron que los docentes ponen en pr ctica algunas estrategias vinculadas al aprendizaje significativo, como ejemplos de la vida cotidiana, las maquetas, el aula invertida, los debates, la lluvia de ideas y las experiencias pr cticas.

 

Sin embargo, tambi n dejaron patente que no poseen una formaci n completa respecto a este enfoque. Se trata de una aplicaci n intuitiva y parcialmente sistematizada. Las pr cticas realizadas son valiosas, pero deben ser integradas dentro de una secuencia did ctica ordenada que contemple el diagn stico, la activaci n de los conocimientos previos, la construcci n conceptual, la aplicaci n, la reflexi n y la evaluaci n formativa.

 

En esta l nea, la formaci n de los educadores se considera necesaria. Las autoridades expresaban que el aprendizaje significativo se trat de una forma m s general dentro de las actividades formativas, pero no en tanto eje.

 

La formaci n del profesorado tendr a que incluir la planificaci n de actividades que sean contextualizadas, la elaboraci n de experimentos que puedan ser abordados por los educadores, el uso pedag gico de los recursos digitales, la elaboraci n de instrumentos de evaluaci n para valorar tanto la comprensi n como la argumentaci n y el uso del conocimiento.

 

Los hallazgos tambi n pueden enlazarse con el desarrollo de competencias cient ficas. En este sentido, el marco de referencia de Ciencias de PISA 2025, como indicador de lo que para el estudio constituye la meta del profesorado, hace hincapi en que el estudiante tiene que ser un individuo capaz de explicar fen menos, interpretar datos y evaluar investigaciones, entre otros.

 

Se puede deducir que los resultados de esta investigaci n reconocen unas condiciones favorables para avanzar hacia esas competencias, sobre todo mediante actividades pr cticas, resoluci n de problemas y contextualizaci n. Por el contrario, la escasa participaci n y la dificultad percibida por los estudiantes respecto de Qu mica permite simbolizar que todav a requiere de un sistema de refuerzo.

 

La triangulaci n de las encuestas y las entrevistas nos permite recuperar coincidencias importantes: tanto los alumnos como los docentes consideran las pr cticas, los materiales visuales y la activaci n de conocimientos previos; del mismo modo, ambos grupos reconocen la dificultad e identifican problemas de falta de motivaci n.

 

A su vez, esta coincidencia tambi n permite mostrar que es pertinente llevar a cabo una estrategia metodol gica que abogue por favorecer un aprendizaje significativo, pero tambi n se evidencia que la efectividad de esta estrategia est , sobre todo, supeditada a que haya recursos, a recibir una formaci n espec fica para los y las docentes y a la posibilidad de una continuidad en dicha estrategia.

 

Es importante especificar que la investigaci n tuvo un dise o descriptivo, transversal y no experimental. La realidad es que sus resultados no permiten pronunciarse en torno a la posibilidad concreta de que las actividades pr cticas, los recursos gr ficos o la activaci n de los conocimientos previos lleguen a mejorar el rendimiento cognitivo, ya que se trata de datos analizados, de opiniones o de tendencias que se han puesto de manifiesto en una determinada instituci n.

 

Sin embargo, son informaci n que permite contextualizar una decisi n y proponer intervenciones que posteriormente podr an ser evaluadas, mediante dise os preexperimental o cuasiexperimental.

En su conjunto, la discusi n pone de manifiesto que el aprendizaje significativo no debe concebirse como relacionar espor dicamente un tema con el mundo cotidiano.

Supone organizar la ense anza para que el estudiante recupere saberes previos, confrontados con sus ideas, participando en experiencias, generando explicaciones y aplicando el saber aprendido. Su incorporaci n sistem tica puede ayudar para dar lugar a una ense anza de la Qu mica y la Biolog a m s comprensible, contextualizada y orientada a un desarrollo de competencias cient ficas.

 

Conclusiones

 

A partir de la investigaci n, se pudo analizar el aprendizaje significativo como una estrategia metodol gica a aplicar en la ense anza de la Qu mica y de la Biolog a en el alumnado de Primero de Bachillerato. Los resultados hicieron evidentes una valoraci n favorable hacia aquellas estrategias que relacionan los nuevos contenidos con conocimientos previos, experiencias de la vida diaria, recursos, actividades de pr ctica, etc.

 

Esto supone unas condiciones pedag gicas adecuadas para potenciar la motivaci n, la comprensi n conceptual y la aplicaci n del conocimiento cient fico. La activaci n de los conocimientos previos constituy uno de los aspectos mejor valorados por los estudiantes y reconocidos por los docentes.

 

Este hallazgo confirma que la ense anza debe iniciar con la identificaci n de las ideas, experiencias y conceptos que el alumnado ya posee. Su recuperaci n facilita la incorporaci n de nuevos aprendizajes y permite detectar concepciones incompletas que requieren ser revisadas durante la clase.

 

V deos, im genes, presentaciones y materiales de ense anza fueron entendidos como recursos significativos para la comprensi n de contenidos abstractos. Su uso es especialmente relevante para la representaci n de procesos qu micos y biol gicos que no son observables. Sin embargo, estos recursos deben incluirse en actividades de an lisis, explicaci n y aplicaci n, debiendo evitar que su uso se reduzca a la mera exhibici n de informaci n.

 

Las actividades pr cticas presentaron tambi n una valoraci n favorable y fueron interpretadas por el profesorado como experiencias que generan un mayor inter s del alumnado.

La experimentaci n facilita la relaci n entre teor a y pr ctica y contribuye al desarrollo de habilidades como la observaci n, la formulaci n de hip tesis, el registro de datos y la interpretaci n de resultados.

 

Sin embargo, su implementaci n se encuentra condicionada por la escasez de reactivos, equipos tecnol gicos y tiempo disponible. La investigaci n identific una baja participaci n claramente favorable en las actividades de clase. Este resultado evidencia que la utilizaci n de recursos innovadores no garantiza por s sola el protagonismo del estudiante.

 

Es imprescindible tratar de dise ar seg n las posibilidades para promover la interacci n, el trabajo en pares, la toma de decisiones, la resoluci n de problemas, la formulaci n de explicaciones justificadas.

 

De la Qu mica se pens que era m s dif cil que de la Biolog a; esta diferencia pone de manifiesto la necesidad de poder adecuar su ense anza mediante explicaciones escalonadas, con modelos visuales, con ejemplos cotidianos, con experimentos sencillos, as como actividades que conecten el nivel observable, el microsc pico y el simb lico y tambi n ver la necesidad de saber cu les son los conceptos previos antes de llegar a unos conceptos m s complejos.

 

Las entrevistas permitieron derivar la conclusi n de que la pr ctica del profesorado con respecto al aprendizaje significativo significa el uso de diferentes estrategias, pero nunca de forma sistem tica. Los docentes utilizan maquetas, experiencias, aula invertida, ejemplos cotidianos, pero son conscientes de la necesidad de mayor formaci n.

 

Por ello, la formaci n del profesorado ocupar a un lugar prioritario para poder implementar metodolog as activas y contextualizadas.

A la vista del objetivo del art culo, la conclusi n a que se llega es la de que el aprendizaje significativo constituye una buena base metodol gica para dar un impulso a la ense anza de la Qu mica y la Biolog a en Primero de Bachillerato.

 

Se concluye que la aplicaci n del aprendizaje significativo favorecer a la comprensi n y el desarrollo de competencias cient ficas si se puede asociar a conocimientos previos, contextualizaci n, experimentaci n, recursos visuales o evaluaci n formativa.

Sin embargo, considerando que se trata de un dise o descriptivo, de corte transversal y no experimental, no se puede indicar que dichas estrategias hayan provocado una mejora causal del aprendizaje.

 

Los hallazgos corresponden a percepciones y tendencias observadas en una poblaci n espec fica. Futuras investigaciones podr an aplicar la estrategia mediante dise os pretest-postest, grupos de comparaci n e instrumentos de evaluaci n conceptual, con el prop sito de determinar sus efectos sobre la comprensi n, la motivaci n y el desempe o estudiantil.

 

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Aprendizaje significativo como estrategia metodol gica para la ense anza de Qu mica y Biolog a en Bachillerato 2026 by Allain Steward Cerd n Rivas, Ginger Michelle Montes Mejillones y Joe Ronald V lez Ulloa is licensed under Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International. To view a copy of this license, visit https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/