METODOLOG AS ACTIVAS PARA DESARROLLAR EL PENSAMIENTO CR TICO EN LA ENSE ANZA DE ESTUDIOS SOCIALES

ACTIVE METHODOLOGIES FOR DEVELOPING CRITICAL THINKING IN SOCIAL STUDIES TEACHING

Autores: Priscila Naomi Luc n Su rez y 2 Silvia Beatriz Garc a Estupi n

ORCID ID: https://orcid.org/0009-0005-3454-0122

ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-6654-131

E-mail de contacto: priscila.lucins@ug.edu.ec

E-mail de contacto: sgarcia@uagraria.edu.ec

Afiliaci n: : *Universidad de Guayaquil (Ecuador) *Universidad Agraria del Ecuador (Ecuador)

Art culo recibido: 22 de mayo del 2026

Art culo revisado: 22 de junio del 2026

Art culo aprobado: 22 de julio del 2026

Licenciatura en Pedagogia de la Historia y las Ciencias Sociales adquirida de la Universidad de Guayaquil (Ecuador).

Licenciada en ciencias de la educaci n especializaci n lengua inglesa y ling stica, adquirida de la Universidad de Guayaquil (Ecuador).

Mag ster en planificaci n, evaluaci n y acreditaci n de la educaci n superior, adquirida de la Universidad de Guayaquil (Ecuador).

Mag ster en ense anza de ingl s como lengua extranjera, adquirida de la Universidad Estatal de Milagro (Ecuador).

 


Resumen

En la ense anza de Estudios Sociales, se posicionan en una de las relevantes y esenciales m s importantes para formar a los y las estudiantes que interpreten los acontecimientos hist ricos, entiendan los problemas sociales y participen activamente en su contexto y entorno. El hecho de que persista el uso de m todos expositivos, memor sticos, etc., puede limitar el an lisis, la argumentaci n y, tambi n, la participaci n durante las clases impartidas. El prop sito de la investigaci n fue analizar la contribuci n de las metodolog as activas en el desarrollo del pensamiento cr tico, en el aprendizaje de los contenidos y en la participaci n de los y las estudiantes en la asignatura de Estudios Sociales. El estudio se llev a cabo desde un enfoque mixto con alcance descriptivo, dise o no experimental, de corte transversal y modalidad de campo. Participaron 80 estudiantes de octavo a o de Educaci n General B sica, 3 docentes y una autoridad de la instituci n educativa en la ciudad de Guayaquil. Para la obtenci n de la informaci n se aplicaron encuestas estructuradas bajo escala de Likert y se realiz la entrevista semiestructurada. Los resultados reflejaron una percepci n muy positiva en la utilizaci n de materiales visuales, audiovisuales, tecnol gicos y actividades colaborativas porque, dec an, estos favorecen la comprensi n, favorecen un mayor inter s y la intervenci n del alumnado. La participaci n de los estudiantes fue valorada de una forma m s baja, lo que dar a cuenta de la necesidad de mejorar las estrategias que promuevan un mayor protagonismo de los y las estudiantes. Se concluye que las metodolog as activas, articuladas con recursos contextualizados, an lisis de fuentes, debate, estudio de caso, trabajo cooperativo pueden contribuir para el desarrollo del pensamiento cr tico en Estudios Sociales, esto s , con planificaci n pedag gica, formaci n docente y una intencionalidad en la selecci n de actividades vinculadas con la realidad social del alumnado.

Palabras clave: Metodolog as activas, Pensamiento cr tico, Estudios Sociales, Participaci n estudiantil, Aprendizaje significativo.

Abstract

The teaching of Social Studies is of great importance for the preparation of students to know how to interpret historical events, as well as to understand social issues and to take responsible actions in society. Nevertheless, the tendency of a number of teachers to stick to lectures and memorization-based approaches leads to probable restrictions on their students analysis and argumentation in lectures. The main aim of the research was to study the role of active methods in the development of critical thinking, understanding of subject matter, and students participation in Social Studies. The research was conducted in the mixed method format and was both descriptive by nature and non-experimental in design. As for the sample size, it involved 80 eighth grade Basic General Education students, three tutors, and one administrative person of one of the educational institutions from Guayaquil. As a data collecting tool, a structured questionnaire with Likert scale and semi-structured interview were applied. The main outcomes of the research study are associated with a positive attitude towards a wide range of visual, audiovisual, technological and cooperative means, which help students comprehend the material better, get interested in it, and participate in the process. At the same time, students participation received a lower rate of approval, thus emphasizing that it should be enhanced. It is stated that active methods and means can make critical thinking more efficient. The only obstacle for the improvement of critical thinking effectiveness is a lack of relevant pedagogical skills and theoretically-grounded understanding of the needs of each particular situation.

 

Keywords: Active methodologies, Critical thinking, Social Studies, Student participation, Meaningful learning.

 

Sum rio

O ensino de Estudos Sociais fundamental para que os estudantes sejam capazes de interpretar os acontecimentos hist ricos, compreender as problem ticas sociais e participarem de maneira respons vel no seu contexto. Entretanto, a manuten o de pr ticas expositivas e memor sticas pode restringir a an lise, a argumenta o e a participa o nas aulas. O estudo aqui apresentado teve como objetivo analisar a contribui o das metodologias ativas para o desenvolvimento do pensamento cr tico, a compreens o dos conte dos e a participa o dos estudantes em Estudos Sociais. A pesquisa foi desenvolvida a partir de uma abordagem mista, de alcance descritivo, com desenho n o experimental e modalidade de campo. Participaram 80 alunos de oitavo ano do Ensino B sico, tr s professores e uma autoridade de uma institui o educativa. Os dados foram coletados por question rios estruturados com uma escala Likert e uma entrevista semiestruturada. Os resultados indicaram uma percep o favor vel em rela o utiliza o dos materiais visuais, audiovisuais, tecnol gicos e atividades colaborativas, pois estes recursos foram facilitadores da compreens o, despertadores de interesse e favorecedores da participa o dos alunos. Por outro lado, a participa o dos estudantes teve uma avalia o comparativamente menor. Isso evidencia a necessidade de fortalecer as estrat gias que promovam um maior protagonismo dos estudantes. Conclui-se que as metodologias ativas, articuladas aos recursos contextualizados, an lise de fontes, aos debates, aos estudos de caso e ao trabalho cooperativo, podem fortalecer o pensamento cr tico em Estudos Sociais, para isso s o necess rios o planejamento pedag gico, a forma o docente e a sele o intencional das atividades que dialoguem com a realidade social do estudante.

 

Palavras-chave: Metodologias ativas, Pensamento cr tico, Estudos Sociais, Participa o estudantil, Aprendizagem significativa.

 

Introducci n

 

La ense anza de los Estudios Sociales cumple una funci n relevante en la formaci n integral del alumnado, y ello es as porque permite la comprensi n de los procesos hist ricos, geogr ficos, pol ticos, culturales y sociales que conviene entender como constitutivos de la realidad.

 

Esta asignatura no tiene que centrarse en la mera memorizaci n de personajes y hechos hist ricos, sino en fomentar la interpretaci n de los hechos, el an lisis y comparaci n de diferentes perspectivas y el crecimiento de la participaci n responsable en la vida del colectivo. Desde esta perspectiva, aprender acerca de los Estudios Sociales implica relacionar el pasado y el presente, buscar resolver problemas del entorno y poder ir construyendo criterios frente a la informaci n existente.

 

En la actualidad, el desarrollo del pensamiento cr tico cobra especial relevancia debido a la gran cantidad de contenidos que circulan por medio de redes sociales, plataformas digitales y medios de comunicaci n. El alumnado debe distinguir hechos de opiniones, valorar los extremos con fiabilidad acerca de las fuentes, detectar argumentos que no tienen suficiente respaldo y aceptar que los fen menos sociales pueden considerarse desde diferentes puntos de vista. Por lo tanto, la ense anza de los Estudios Sociales tiene que proporcionar la posibilidad de formular preguntas, analizar evidencias, comparar interpretaciones y expresas conclusiones fundamentadas.

 

Toda vez, en muchos contextos educativos a n prevalecen las pr cticas centradas en la exposici n oral, en la reproducci n de informaci n y en la evaluaci n memor stica. Cuando las clases se estructuran en torno a la interpretaci n docente y al libro de texto, se hacen escasas las oportunidades para investigar, discutir, resolver problemas y relacionar los contenidos con situaciones cercanas a la experiencia escolar. Esa realidad puede dar lugar a desinter s, a un escaso grado de participaci n y a problemas para comprender la utilidad de los conocimientos sociales en la vida.

 

En este contexto, las metodolog as activas son una forma de transformar la din mica del aula y de fomentar el protagonismo del escolar. stas son formas de aprendizaje en las que se investiga, se colabora, se resuelve, se deciden situaciones o se producen objetos.

 

Entre las estrategias que pueden ser utilizadas en los Estudios Sociales pueden citarse el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje basado en proyectos, el estudio de casos, los debates, las simulaciones hist ricas, la gamificaci n y el trabajo cooperativo. El objetivo no es s lo dinamizar las clases, sino que se perpet en procesos de an lisis, de discusi n, reflexi n y de construcci n aut noma del conocimiento.

 

La constituci n del pensamiento cr tico no se produce autom ticamente por el mero hecho de incluir actividades originales o herramientas tecnol gicas, sino que plantea una planificaci n intencionada que permita a los alumnos interrogar la informaci n, cotejar fuentes, discernir causas y consecuencias, desafiar las explicaciones, justificar sus propios puntos de vista.

 

En esta l nea, los mapas, las l neas de tiempo, las fotograf as, noticias, testimonios, v deos, infograf as y recursos digitales pueden convertirse en soportes de la indagaci n, con tal que se incorporen en actividades orientadas en la interpretaci n de fen menos hist ricos y sociales; su valor pedag gico depende, por ello, de la estrategia de uso y de las preguntas que orientan el aprendizaje.

 

La presentaci n de metodolog as activas tambi n altera el papel del docente., quien deja de ser s lo transmisor de informaci n para ser mediador, orientador y dise ador de los procesos educativos. Su participaci n se torna necesaria para la planteaci n de problemas relevantes, la organizaci n de trabajo colaborativo, los criterios de an lisis de fuentes y de retorno durante el proceso. De la misma manera, el alumno deja de ser una persona receptora para pasar a ser una persona que asume un papel m s aut nomo en el que documenta, argumenta, escucha otras visiones, conecta los contenidos con su propia realidad.

 

 

La investigaci n en la que se apoya la elaboraci n del presente art culo, se ha llevado a cabo en una instituci n educativa de la ciudad de Guayaquil, en la que han participado 80 estudiantes de octavo a o de Educaci n General B sica, 3 docentes y una autoridad institucional; en el diagn stico se han priorizado, entre otros aspectos, el uso de materiales did cticos, el inter s por las clases, la comprensi n de los contenidos, el uso de recursos tecnol gicos, el trabajo colaborativo, la motivaci n, la participaci n y el pensamiento cr tico.

 

La problem tica que se presenta no s lo estar a dando cuenta de la existencia o inexistencia de recursos sino de c mo se relaciona con las estrategias pedag gicas; un video, un mapa o una presentaci n digital, por s mismos, no producen aprendizaje activo, s lo se producir a ese aprendizaje en el marco de actividades que exijan interpretaci n, discusi n, producci n, reflexi n, etc. Por esta raz n, el presente art culo desplaza el an lisis del uso de recursos generales hacia la manera de llevar a cabo metodolog as activas que fortalezcan el pensamiento cr tico y la participaci n del alumnado.

 

De este marco de trabajo el estudio plantea como objetivo analizar las condiciones pedag gicas y las percepciones de la comunidad educativa sobre la implementaci n de metodolog as activas para fortalecer el pensamiento cr tico en Estudios Sociales.

 

Desde los resultados obtenidos se pretende ofrecer orientaciones para mejorar la planificaci n docente, comprometido con la integraci n de estrategias contextualizadas como la indagaci n, el an lisis de fuentes docentes, el debate, el estudio de casos, el trabajo colaborativo, etc; con la finalidad de favorecer aprendizajes significativos y una formaci n ciudadana cr tica.

 

Metodolog as activas en la ense anza de Estudios Sociales

 

Las metodolog as activas son formas de trabajo que favorecen la implicaci n directa del alumnado en la construcci n del conocimiento. Se oponen a la ense anza tradicional centrada principalmente en las acciones del docente. Adem s, propone actividades de investigaci n, discusi n, cooperaci n y resoluci n de problemas. De este modo, el alumnado deja de ser simplemente un recipiente en el que se deposita informaci n y se convierte en responsable de la b squeda, interpretaci n y comunicaci n de la informaci n.

 

En la asignatura de Estudios Sociales, este tipo de m todo puede ayudar a salir de aquellos contenidos que aumentan inclementemente la repetici n de fechas, personajes, hechos, etc.; los contenidos hist ricos, geogr ficos y ciudadanos se pueden estudiar a trav s de preguntas problematizadoras, contextos de situaci n, documentos a ser le dos, actividades cooperativas, etc. Las metodolog as activas permiten no s lo establecer, por tanto, una relaci n entre los conocimientos curriculares y las experiencias sociales del alumnado, sino que tambi n promueven la construcci n de aprendizajes m s comprensibles y funcionales.

 

Existen m ltiples metodolog as que se pueden utilizar, como el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje basado en proyectos, los estudios de caso, los debates, las simulaciones, el aula invertida o la gamificaci n, siendo los autores de una reciente revisi n quienes se alan que reforzan el desarrollo de la capacidad de an lisis, la autonom a intelectual, la reflexi n y la participaci n, dado que conectan la teor a con la experiencia y las situaciones que hacen necesario tomar decisiones con fundamento (Z iga & otros 2025).

 

Pero una actividad din mica no se considera metodolog a activa por s misma. Para que haya participaci n cognitiva existe la necesidad de que las actividades exigen a los estudiantes analizar, comparar, argumentar, construir explicaciones y juzgar las propias conclusiones, lo que requiere para su aplicaci n unos objetivos definidos, unas instrucciones precisas, recursos adecuados y unas formas de evaluaci n acordes con las competencias que se desea desarrollar.

 

Pensamiento cr tico y comprensi n de la realidad social

 

El pensamiento cr tico puede definirse en t rminos de la capacidad de examinar informaci n, reconocer supuestos, juzgar las evidencias, comparar visiones y llegar a conclusiones razonadas. Este tipo de capacidad es necesaria en la propuesta de Estudios Sociales, puesto que los hechos hist ricos y los problemas sociales no tienen unas explicaciones nicas, ni tan s lo pueden entenderse a partir de la mera repetici n de contenidos. Su consideraci n exige interpretar causas y consecuencias, intereses, relaciones de poder, distintas posiciones sociales.

 

La ense anza del pensamiento cr tico exige que el alumno est en disposici n de enfrentarse con preguntas abiertas o situaciones que no tengan una respuesta. Se trata de que, m s que preguntar simplemente cu ndo ocurri un hecho, pueda analizar por qu ocurri , qui n particip , qu intereses intervinieron y cu l fue su resultado para unos grupos y para otros. Este cambio en c mo se articulan las preguntas permite razonar, interpretar y argumentar.

 

L pez-Mendoza & otros (2022) afirman que el pensamiento cr tico requiere ser ense ado de una manera deliberada, por medio de actividades que desarrollen la interpretaci n, el an lisis, la evaluaci n, la inferencia y la explicaci n. Entonces no se trata de incluir dentro de los objetivos curriculares esta competencia, sino que debe ser incorporada en las actividades, los recursos y los procedimientos de evaluaci n del d a a d a en el aula.

 

Por otro lado, el pensamiento cr tico tiene un car cter ciudadano. La UNESCO se ala que la ense anza de la History and Social Sciences debe proporcionar oportunidades para el an lisis cr tico de los procesos hist ricos, para el reconocimiento de diferentes perspectivas y para la comprensi n de los factores implicados en los conflictos, la desigualdad y la convivencia democr tica. Por tanto, esta competencia permite que los participantes no solo aprenden los contenidos acad micos sino que desarrollen criterios para una participaci n responsable en la vida de la sociedad.

 

Aprendizaje basado en problemas, en proyectos y en estudios de caso.

 

El aprendizaje basado en problemas se desarrolla a partir de una situaci n compleja que el alumnado debe analizar antes de recibir el contenido completo de la explicaci n. El problema hace las veces de punto de partida para identificar los conocimientos previos, para formular preguntas, para buscar informaci n y para plantear las posibles soluciones. En Estudios Sociales puede aplicarse al an lisis de la migraci n, la desigualdad, la contaminaci n, los conflictos territoriales, la discriminaci n o la participaci n ciudadana.

 

Por el contrario, el aprendizaje basado en proyectos es el responsable de organizar las situaciones de ense anza-aprendizaje en torno a una indagaci n prolongada que culmina en un producto. Con el aprendizaje basado en proyectos los alumnos pueden elaborar una l nea de tiempo argumentada, un peri dico hist rico, una exposici n comunitaria, un mapa social, un documental o una propuesta para dar soluci n a una necesidad del entorno. El producto final no es la meta porque lo esencial es el proceso de planificaci n, investigaci n, colaboraci n, revisi n y comunicaci n.

 

Las evidencias nos muestran que el aprendizaje basado en proyectos puede ayudar a desarrollar el pensamiento cr tico, porque las actividades implican tener que interpretar informaci n, evaluar alternativas y justificar decisiones. Castro-Valle & otros (2023) encontraron que el uso de estrategias de aprendizaje basado en proyectos llevaba impl cito un avance en los niveles de pensamiento cr tico cuando lo pusieron en pr ctica con alumnos de educaci n b sica.

 

Los estudios de caso se convierten en complemento de la metodolog a cuando se trata de acontecimientos reales o simulados que les toca explorar desde diferentes enfoques: los alumnos identifican a los actores, causas, intereses y consecuencias para posicionarse. En el rea de Estudios Sociales dicha estrategia de ense anza-aprendizaje permite analizar decisiones pol ticas, conflictos hist ricos o acontecimientos referidos a derechos humanos; su eficacia depende de que contenga suficiente informaci n, preguntas orientadoras y posibilidades para el cruce de interpretaciones.

 

Indagaci n, an lisis de documentos y alfabetizaci n para la informaci n

 

La indagaci n convierte al alumno en un investigador de los hechos hist ricos y sociales ocurridos; el proceso toma impulso con una pregunta significativa, contin a con la b squeda y la selecci n, lleva a la comparaci n y a la interpretaci n de las pruebas.

 

La indagaci n transforma la idea de que el conocimiento social es simplemente un relato terminado, convertida as en una construcci n a la que se accede a partir de documentos, de palabras que nos hayan dejado los protagonistas, de las im genes que los representen, de los mapas, de las estad sticas, etc tera.

 

El an lisis de las fuentes permite distinguir entre la informaci n primaria y la secundaria, determinar la autor a, la intenci n comunicativa y la fiabilidad del contenido expuesto. Por ejemplo, no se debe tomar una imagen hist rica solamente como una ilustraci n, puede ya ser analizada formulando preguntas, como qui n la produjo, qu situaci n recoge, qu elementos representa, qu elementos omite, qu interpretaci n se deja construir.

 

El mismo procedimiento puede trasladarse a las im genes, a las noticias, a los discursos, a las cartas, a los mapas, a las publicaciones digitales, etc tera. Las aproximaciones al aprendizaje basadas en la indagaci n podr an favorecer en el alumnado habilidades de orden superior porque exigen que se analicen, eval en, creen explicaciones y revisen las conclusiones que se van alcanzando.

 

Antonio & Prudente (2024) nos indican que este tipo de aprendizaje permite mantener una relaci n activa con el conocimiento; sus enfoques son, a la vez, resistentes a las respuestas apresuradas, dado que los estudiantes deben elaborar sus conclusiones en funci n de las pruebas examinadas de una manera sistem tica.

 

Esta competencia se convierte a n m s relevante en el marco digital, donde los alumnos reciben informaci n a partir de un n mero ingente de medios y de plataformas. La alfabetizaci n medi tica e informacional implica el conocimiento de la calidad de las fuentes, el saber diferenciar entre hechos y opiniones, identificar un contenido manipulativo y el saber actuar responsablemente al compartir la informaci n obtenida.

Seg n la UNESCO, estas competencias son imprescindibles para relacionarse cr ticamente con la informaci n y los productos que son divulgados mediante las tecnolog as y los medios de comunicaci n.

 

Debate, aprendizaje colaborativo y mediaci n docente

 

El debate es una t cnica muy adecuada para el desarrollo de la argumentaci n y para mostrar respeto por ideas diferentes. En Historia es posible organizarlo alrededor de controversias hist ricas, decisiones pol ticas, problemas ambientales o dilemas ciudadanos. Cuando el debate contribuye al pensamiento cr tico, las intervenciones deben estar apoyadas en evidencias y no s lo en opiniones personales. El estudiante debe escuchar, hacer r plicas, aceptar argumentos v lidos, revisar su posici n cuando encuentra informaci n m s s lida.

 

El aprendizaje colaborativo tambi n permite construir conocimientos mediante la interacci n entre estudiantes. Las actividades en grupo permiten distribuir responsabilidades, intercambiar interpretaciones y construir de manera compartida soluciones. Casta eda-Fuentes & otros (2024) argumenta que el aprendizaje colaborativo puede ayudar a la construcci n del pensamiento cr tico, ya que requiere que quienes participan expliquen sus pensamientos, hagan evidentes otras propuestas y lleguen a consensos que resulten justificados.

 

No obstante, dicha actividad grupal tiene que ser conducida de una forma pedag gica. As , el docente necesita expresar las funciones, los tiempos, los productos, los criterios de participaci n, los mecanismos de evaluaci n, etc tera. En caso contrario, existe el riesgo de que algunas personas sean quienes desarrollen pr cticamente la totalidad de la actividad, mientras que otras lo sean en el rol de observadoras. As , pueden establecerse roles como coordinador, investigador, analista de fuentes, relator y encargado de exponer las conclusiones.

 

El docente, en el seno de las metodolog as activas, desempe a un papel central como mediador del aprendizaje. Le corresponde a l dise ar las situaciones problem ticas, escoger fuentes fiables, formular preguntas de profundizaci n y ofrecer feedback. Para los futuros profesores de Estudios Sociales se tratar a de articular entornos activos, el seguimiento de los procesos aut nomos y las metodolog as ajustadas a las necesidades de los alumnos de hoy en d a (Kizilgol & otros, 2024).

 

As , se puede construir la base para justificar la interrelaci n entre metodolog as activas y pensamiento cr tico, no repitiendo la orientaci n que va a plasmar el hilo general de la tesis sobre recursos pedag gicos. Adem s, la articulaci n de los mismos garantiza una secuencialidad l gica: empieza con la definici n de las metodolog as, explica la competencia que debe desarrollarse y termina por exponer las estrategias m s relevantes para llegar a ella.

 

Recursos y m todos

 

El estudio se llev a cabo con una metodolog a mixta, ya que combin los procedimientos cuantitativos y cualitativos para comprender el uso de metodolog as y recursos did cticos en la ense anza de los Estudios Sociales. El componente cuantitativo organiz las percepciones de los estudiantes y los docentes utilizando frecuencias y porcentajes, en tanto que el componente cualitativo aport interpretaciones de las pr cticas pedag gicas, de las necesidades institucionales y de las posibilidades de innovaci n que ofrece el aula.

 

Esta investigaci n tuvo un alcance descriptivo, dado que este se centr en caracterizar las estrategias que utilizan los docentes con una relaci n con la comprensi n, la motivaci n, la participaci n y el pensamiento cr tico de los estudiantes. El dise o de la investigaci n fue no experimental y de car cter transversal, ya que las variables fueron observadas en su entorno natural, sin manipulaci n provocada de ninguna suerte, y la informaci n se recog a durante un tiempo determinado del ciclo escolar. Se aplic tambi n la investigaci n de campo, dado que la informaci n se obtuvo directamente en la instituci n educativa donde se hac a presente el problema.

 

La investigaci n se llev a cabo en la Unidad Educativa Particular San Benildo La Salle , situada en la ciudad de Guayaquil. La poblaci n estuvo compuesta por 80 estudiantes de octavo a o de Educaci n General B sica, por tres docentes implicados en la ense anza de Estudios Sociales y por una autoridad institucional.

 

Debido a que el tama o accesible de la poblaci n, se trabaj con la totalidad de los integrantes, por lo que no fue necesario aplicar la f rmula de muestreo. El estudio original recoge la actuaci n de estos tres grupos con el fin de contrastar la percepci n de los estudiantes con la experiencia del docente y la perspectiva de la autoridad educativa.

 

Para la obtenci n de informaci n fueron utilizadas la encuesta y la entrevista. La encuesta se aplic a estudiantes y docentes mediante cuestionarios estructurados y la entrevista semiestructurada se utiliz para entrevistar a la autoridad institucional. Se trat de una combinaci n de distintos procedimientos que permiti encontrar informaci n desde diferentes pticas y relacionar datos sobre uso de materiales, estrategias de ense anza, participaci n, comprensi n y desarrollo del pensamiento cr tico.

 

El cuestionario dirigido a los estudiantes conten a indicadores de uso de materiales did cticos, inter s por las clases, recursos visuales, participaci n, comprensi n de contenidos, uso de tecnolog as, trabajo con otros, utilizaci n de conocimientos en la vida, motivaci n, pensamiento cr tico y rendimiento acad mico. Dichos indicadores permitieron verificar c mo percib a el alumnado las pr cticas pedag gicas que se desarrollaban en la asignatura de Estudios Sociales.

 

El cuestionario que fue aplicado a los docentes consideraba aspectos como la elecci n de los recursos, la promoci n de la participaci n, el aprendizaje significativo, uso de materiales audiovisuales, calidad de la ense anza, desarrollo del pensamiento cr tico, el soporte institucional, la atenci n a las diferencias de aprendizaje, vinculaci n con la realidad social y necesidades de capacitaci n, de modo que era posible analizar no solo la disponibilidad de recursos sino tambi n la intencionalidad pedag gica con la cual eran utilizadas.

 

Los cuestionarios utilizaron una escala de Likert de cinco alternativas: muy de acuerdo, de acuerdo, indiferente, en desacuerdo y muy en desacuerdo. A cada opci n se le asign un valor num rico de cinco y uno, respectivamente. Esta estructura permiti la cuantificaci n de las respuestas, la comparaci n entre indicadores y la construcci n de distribuciones de frecuencias.

 

El documento metodol gico original describe esta escala como el instrumento utilizado para recoger las valoraciones de los participantes. Dicha entrevista semi estructurada contribuy a ahondar en las condiciones de la instituci n provocando la ense anza en Estudios Sociales, para ello formulamos preguntas que aborden la disponibilidad de materiales, la integraci n de las tecnolog as, las metodolog as elegidas, la formaci n del docente, las problem ticas para la innovaci n, y el apoyo que recibe la instituci n.

 

De esta forma, su flexibilidad en las respuestas y su car cter produc an la recuperaci n de informaci n que s lo a partir de preguntas cerradas no era posible rescatar. El procedimiento para la interpretaci n de la informaci n fue tanto anal tico-sint tico como inductivo. En primer t rmino la forma anal tica permiti descomponer el fen meno en categor as tales como participaci n, motivaci n, comprensi n, recursos digitales, trabajo colaborativo y pensamiento cr tico.

 

A continuaci n el m todo sint tico acompa aba la integraci n de los hallazgos y la posibilidad de establecer relaciones entre las pr cticas de la ense anza y las respuestas dadas por parte de los participantes. Por su parte el razonamiento inductivo serv a para comenzar desde situaciones concretas que se observaban en la instituci n y a partir de all poder llegar a las conclusiones generales en torno a la necesidad de trabajar las metodolog as activas.

 

Los datos cuantitativos fueron tabulados a trav s de frecuencias absolutas y porcentajes y pasados a tablas de manera de facilitar su lectura. La informaci n cualitativa derivada de la entrevista fue le da desde categor as tem ticas en relaci n a innovaci n pedag gica, a disponibilidad de recursos, a la formaci n del docente, y a la participaci n del alumnado. Finalmente, se realiz una triangulaci n de las respuestas del alumnado, los docentes y la autoridad a fin de poder reconocer coincidencias, diferencias y necesidades prioritarias.

 

En cuanto a los principios ticos de la investigaci n, la informaci n s lo fue utilizada para fines acad micos. Las respuestas dadas fueron completamente mantenidas en la confidencialidad y no se esperaba incorporar informaci n personal que pudiera identificar a los participantes. Finalmente, la presentaci n de los resultados fue global a fin de respetar la informaci n y no alterar las respuestas.

 

An lisis y resultados

 

Los resultados fueron organizados de acuerdo con las dimensiones establecidas en la metodolog a: comprensi n de contenidos, participaci n estudiantil, uso de recursos tecnol gicos, trabajo colaborativo y desarrollo del pensamiento cr tico. Para facilitar la interpretaci n, se agruparon como respuestas favorables las categor as Muy de acuerdo y De acuerdo . El an lisis integr las encuestas aplicadas a 80 estudiantes y tres docentes, as como la entrevista realizada a la autoridad institucional.

 

Tabla 1

Percepci n de los estudiantes sobre las metodolog as y recursos empleados en Estudios Sociales

 

 

 

 


 

Dimensi n

Muy de acuerdo

De acuerdo

Respuestas favorables

Inter s por la clase

38,75 %

45,00 %

83,75 %

Participaci n en el aula

28,75 %

45,00 %

73,75 %

Comprensi n mediante recursos visuales

53,75 %

33,75 %

87,50 %

Uso de recursos tecnol gicos

67,50 %

21,25 %

88,75 %

Trabajo colaborativo

46,25 %

45,00 %

91,25 %

Desarrollo del pensamiento cr tico

41,25 %

42,50 %

83,75 %

Mejora del rendimiento percibido

47,50 %

35,00 %

82,50 %

 

Nota. Las respuestas favorables corresponden a la suma de las categor as Muy de acuerdo y De acuerdo . Elaboraci n propia a partir de los datos de la investigaci n.



Los resultados alcanzados se alan que la acci n colaborativa obtuvo la mayor evaluaci n, con un 91,25 % de respuestas positivas, lo que se ala que los alumnos piensan que la actividad en grupos facilita el intercambio de ideas, la repartici n de funciones y la construcci n compartida del conocimiento. En la ense anza de Estudios Sociales, esta dimensi n es destacable, ya que ofrece la posibilidad de analizar situaciones e incidentes desde puntos de vista diferentes; el uso de los recursos tecnol gicos obten a un 88,75 % en la aceptaci n, y la comprensi n a partir de gr ficas, mapas, dibujos y otros apoyos visuales un 87,50 %. Estos resultados quieren mostrar que los estudiantes consideran como positivas las herramientas que facilitan una representaci n m s clara de la cadena de los acontecimientos hist ricos, geogr ficos y sociales. Sin embargo, la tecnolog a no se debe quedar en la proyecci n de contenidos en la clase, sino que se debe poner en pr ctica en actividades de b squeda, de comparaci n, de interpretaci n o de producci n de informaci n.

 

La participaci n en la clase es la que mostr el porcentaje favorable m s bajo, de un 73,75 %. Aunque la mayor a de los alumnos consideran que los recursos utilizados les estimulan a intervenir, tambi n se considera a un grupo que manifestaban indiferencia o disconformidad. Lo que apunta a que la utilizaci n de materiales no garantiza la pr ctica autom ticamente de una participaci n activa y que para conseguirla hay que deslizar a la pr ctica las preguntas problematizadoras, los debates, los estudios de caso o las actividades de toma de decisiones.

 

Figura 1

 

Comparaci n de las principales dimensiones del aprendizaje en Estudios Sociales

 

Nota. Dicho gr fico facilita la justificaci n de la exclusividad de las cinco primeras dimensiones, permite comparar y evita repetir toda la informaci n incluida en la tabla.

 

La comparaci n deja entrever que la dimensi n de trabajo colaborativo festej la mayor valoraci n, en cambio, el uso de los recursos tecnol gicos y la comprensi n aprendida mediante apoyos visuales fueron las dimensiones que salieron m s favorecidas; la participaci n del aula fue la que obtuvo el porcentaje favorable menor.

 

Esto se aliza que el alumnado tiene poco inter s por realizar preguntas, emitir opiniones o intervenir de manera directa en la construcci n de la elaboraci n del conocimiento, si bien es cierto que existe una alta inclinaci n hacia el trabajo colaborativo, ya sea mediante la interacci n de las herramientas y recursos tecnol gicos en el aula. Por tanto, la utilizaci n de recursos puede ir acompa ada de debates, casos pr cticos, indagaciones, resoluci n de problemas, etc tera, que traduzcan el protagonismo estudiantil.

 

 

Integraci n de resultados

 

Con el objetivo de analizar de manera m s exhaustiva, se unieron las perspectivas de los estudiantes, los docentes y la autoridad institucional. Al realizar esta comparaci n, se hicieron evidentes similitudes, diferencias y necesidades acerca de la comprensi n de los contenidos curriculares, la participaci n e implicaci n, el uso de los recursos tecnol gicos, el trabajo colaborativo, el desarrollo del pensamiento cr tico, y la formaci n docente.

 

La combinaci n de estas perspectivas dio cuenta de que los recursos visuales, tecnol gicos y colaborativos fueron valorados de manera positiva por los participantes. En cambio, la participaci n e implicaci n ocup una categor a con un valor de apreciaci n comparativamente inferior, lo que provoca la necesidad de acometer estrategias que den mayor lugar al estudiantado.

 

A partir de tal contraposici n se organizaron los resultados de la investigaci n de manera que hicieran referencia a categor as comunes para poder contraponer las respuestas de los tres agentes. La Tabla 2, que oponemos, nos presenta esta s ntesis y recoge los principales puntos de coincidencia en las categor as de la comprensi n, la participaci n, la tecnolog a, el trabajo colaborativo, el pensamiento cr tico y la formaci n docente.

 

 

 

 


Tabla 2

Triangulaci n de los resultados de estudiantes, docentes y autoridad

 

Categor a

Percepci n de estudiantes

Percepci n de docentes

Aporte de la autoridad

Comprensi n

Los recursos visuales favorecen la comprensi n de los contenidos

Los materiales audiovisuales facilitan la explicaci n de procesos sociales e hist ricos

Se reconoce la necesidad de diversificar las estrategias de ense anza

Participaci n

Presenta una valoraci n favorable, aunque menor que otras dimensiones

Los docentes consideran que los recursos promueven la participaci n

Se identifica la necesidad de fortalecer metodolog as m s interactivas

Tecnolog a

Existe alta aceptaci n de videos, computadoras e internet

Se reconoce su utilidad para dinamizar las clases

La instituci n muestra apertura hacia la innovaci n tecnol gica

Trabajo colaborativo

Es la dimensi n mejor valorada por los estudiantes

Los docentes consideran que favorece el aprendizaje significativo

Se valora la cooperaci n como estrategia para mejorar la convivencia y el aprendizaje

Pensamiento cr tico

La mayor a considera que las actividades ayudan a analizar y opinar

Los docentes reconocen que los recursos pueden promover la reflexi n

Se plantea la importancia de trabajar con problemas y situaciones del entorno

Formaci n docente

No fue consultada directamente

Se reconoce la necesidad de actualizar estrategias y recursos

Se considera importante fortalecer la capacitaci n y el acompa amiento pedag gico

Nota. La tabla integra los resultados cuantitativos y cualitativos obtenidos mediante encuestas y entrevista.

 


La triangulaci n permite comprobar que existen puntos de acuerdo entre los tres grupos implicados en la investigaci n. Estudiantes, docentes y autoridad participan en el reconocimiento de recursos visuales, tecnol gicos y colaborativos que permiten mejorar la comprensi n de los contenidos y dinamizar el aprendizaje. No obstante, tambi n se dejan entrever que la participaci n y el pensamiento cr tico necesitan de una aplicaci n m s sistem tica de metodolog as activas.

 

Los docentes mostraban una valoraci n positiva hacia el uso de los materiales y los apoyos institucionales. Sin embargo, dado que la participaci n en el grupo estuvo constituida por tres participantes, sus resultados no pueden ser considerados constitutivos ni ser considerados como su generalizaci n. La aportaci n permite complementar el punto de vista de los estudiantes y ver cu l es el predicamento de los mismos hacia las innovaciones.

La autoridad institucional indica que debe reforzarse la formaci n, ampliar el uso de herramientas tecnol gicas y relacionar los contenidos con la realidad social. Esta cercan a con lo que opinan los estudiantes refleja el grado de conformidad hacia las experiencias con recursos visuales, trabajo en grupo y tecnolog as que reciben.

 

En su conjunto, los resultados muestran que las metodolog as y recursos utilizados en los estudios sociales presentan una buena evaluaci n, sobre todo en relaci n con las dimensiones de trabajo en grupo, la tecnolog a y la comprensi n visual. En cambio, la participaci n recibi una evaluaci n m s baja, lo que demuestra que los recursos no se traducen siempre en una mayor participaci n del alumnado.

 

Los resultados avalan la necesidad de utilizar los materiales de manera conjunta con las metodolog as activas como el aprendizaje basado en problemas, los debates, la indagaci n, casos pr cticos y los proyectos colaborativos. Estas metodolog as pueden llegar a convertir los materiales en una forma de analizar informaci n, de contrastar posturas o ayudar a realizar conclusiones m s argumentadas.

Por lo tanto, la necesidad principal no es que haya m s herramientas, sino que mejorar la articulaci n de estas con actividades que potencie el razonamiento, la argumentaci n y la participaci n, lo cual entra en concordancia con el resumen, la introducci n y con la metodolog a del art culo. La versi n final quedar a m s bien con dos tablas y un nico gr fico, de manera que esta no podr a llevar a que sea el lector quien visualiza los mismos datos representados hasta en tres ocasiones.

 

Discusi n

Los resultados mostraron una positiva valoraci n de las metodolog as y los recursos aplicados en la pr ctica docente de la asignatura de Estudios Sociales, especialmente en lo que respecta a las dimensiones de trabajo colaborativo, uso tecnol gico y comprensi n a trav s de apoyos visuales.

 

Estos resultados permiten afirmar que la diversificaci n de las experiencias pedag gicas puede ser una v a para que el alumnado se involucre m s activamente en el aprendizaje. Sin embargo, tambi n se observ que la participaci n directa ten a una valoraci n inferior a las otras dimensiones, lo que indica que la mera presencia de herramientas innovadoras no resulta suficiente para garantizar el protagonismo del alumnado.

 

El trabajo colaborativo fue el que alcanz un porcentaje favorable m s elevado, llegando a un 91,25 %; lo que significa que las actividades grupales propician el intercambio de puntos de vista, la distribuci n de responsabilis y la construcci n de explicaciones compartidas. Precisamente, las metodolog as activas son aquellas cuyos principios est n orientados a promover la interacci n y la resoluci n conjunta de problemas, dejando de lado que el aprendizaje se realice de manera estrictamente individual.

 

Los estudios recientes coinciden en que estrategias como el aprendizaje basado en proyectos, los estudios de caso, los debates o el trabajo cooperativo favorecen la autonom a, la reflexi n y la construcci n del conocimiento de una manera colectiva.

 

En el rea de los Estudios Sociales, el trabajo colaborativo asume una dimensi n a adida, ya que posibilita el an lisis de los fen menos hist ricos y sociales en funci n de m ltiples puntos de vista. Al hacer interpretaciones contrapuestas, los estudiantes est n obligados a razonar sus explicaciones, escuchar diferentes opiniones y revisar las primeras conclusiones.

 

Estas pr cticas favorecen el desarrollo del pensamiento cr tico, siempre que el trabajo en grupo est planificado en el marco de roles, preguntas gu as y criterios de evaluaci n claros; si no es as , existe el riesgo de que la actividad se convierta en la simple distribuci n de tareas, en lugar de configurarse en un verdadero intercambio cognitivo.

 

El uso de recursos tecnol gicos obtuvo un 88 75 % de respuestas a favor. Este dato pone de manifiesto que los estudiantes aprecian la utilidad que tienen las computadoras, los v deos, internet y otros recursos digitales para comprender los contenidos.

 

No obstante, el valor educativo de los recursos tecnol gicos no depende nicamente de su disponibilidad o no, sino de la finalidad con que se integran. La tecnolog a puede reproducir una ense anza pasiva, si solamente permite proyectar informaci n; en cambio, puede favorecer el pensamiento cr tico si permite buscar evidencias, comparar fuentes, construir mapas, analizar noticias y producir explicaciones propias.

 

La interpretaci n de los datos obtenidos puede tomar un valor importante en un contexto de circulaci n permanente de informaci n en medios digitales y redes sociales. La alfabetizaci n medi tica e informacional necesita que los estudiantes aprendan a evaluar la fiabilidad de las fuentes, a discernir entre hechos y opiniones, e identificar sesgos o manipulaciones.

 

UNESCO establece que estas competencias se aprender n como resultado de experiencias estructuradas que permiten el acceso, el an lisis, la evaluaci n y el uso responsable de la informaci n; en consecuencia, la atenci n a los recursos digitales en Estudios Sociales debe orientarse hacia la investigaci n y el an lisis cr tico y no hacia el consumo de contenidos audiovisuales.

 

La comprensi n a partir de los recursos visuales finaliz con un 87 50 % de aceptaci n. Este aspecto confirma que las im genes, los mapas, las l neas de tiempo, los gr ficos o las fotograf as pueden facilitar la comprensi n de procesos abstractos o distantes para los estudiantes. En Estudios Sociales, los apoyos visuales constituyen recursos que favorecen la representaci n de transformaciones territoriales, relaciones cronol gicas, movimientos demogr ficos y acontecimientos hist ricos, aunque para que puedan contribuir a la comprensi n de los procesos que representan, han de ir acompa ados de preguntas de car cter autoral, contextual, intencional y de sentido.

 

Se puede convertir el an lisis visual en una estrategia para la indagaci n si se pide al estudiante que observe, que formule hip tesis, que distinga evidencias o que contraste interpretaciones. Las investigaciones que abordan la ense anza del pensamiento de orden superior en Ciencias Sociales consideran que la comprensi n de estos contenidos exige la realizaci n de actividades orientadas al an lisis y la evaluaci n de contradicciones de puntos de vista.

 

De este modo, la finalidad de un mapa o una fotograf a no acabar aqu en hacer m s atractivo la clase, sino en que estos tendr n la capacidad de producir preguntas y de sostener razonamientos soportados.

 

El desarrollo del pensamiento cr tico dio un 83,75 % de respuestas afirmativas por parte de los estudiantes y los docentes manifestaron una valoraci n completamente positiva en relaci n a su v nculo con los recursos y estrategias utilizadas, de modo que esta coincidencia indica que la percepci n desde la instituci n es positivo, aunque esto no permite afirmar en qu grado las competencias est n presentes en el aula.

 

El pensamiento cr tico debe interpretar, inferir, evaluar argumentos, justificar decisiones y revisar conclusiones; por ello, debe imponerse deliberadamente a trav s de tareas que requieren este tipo de operaciones.

 

Los resultados avalan la inclusi n del aprendizaje a partir de problemas y de la indagaci n. Estas metodolog as traen consigo preguntas o experiencias que fuerzan a los discentes a identificar la fuente de la informaci n, a evaluar posibilidades, a ir construyendo las respuestas a dichas preguntas o problemas.

 

La reciente evidencia indica que los enfoques indagativos pueden facilitar procesos de pensamiento de orden superior cuando los discentes participan activamente en procesos de evaluaci n, de an lisis o de formulaci n de explicaciones. As el aprendizaje de aspectos de la materia de estudios sociales puede trascender la mera memor stica de datos, pasando a preverse la comprensi n de problemas sociales de migraciones, desigualdades sociales, conflictos, ciudadan a o medio ambiente.

 

La participaci n del aula fue la variable que evidenci el porcentaje favorable m s bajo [73,75 %], aunque el resultado, como en el caso anterior, sigue siendo mayoritario, si lo comparamos con el trabajo colaborativo y tecnolog a, la distancia es significativa.

 

Los estudiantes puede que se sientan atra dos por los recursos o desenvolverse adecuadamente en peque os grupos, pero no necesariamente participar de manera oral en el grupo de clase, formular preguntas u oponerse a las opiniones del conjunto de la clase. Tal vez esta cuesti n est relacionada con la persistencia de din micas en el aula que se centran en la explicaci n del docente o en la falta de espacios sistem ticos para el intercambio argumentativo.

 

De esta diferencia tambi n se puede inferir que la innovaci n pedag gica no debe evaluarse mediante el volumen de materiales que se utilizan. Una clase puede incorporar soportes visuales, como videos, im genes o presentaciones, pero seguir siendo expositiva si el estudiante observa o nicamente responde preguntas cerradas.

 

La participaci n activa requiere situaciones donde el alumnado deba tomar decisiones, investigar, argumentar, construir productos y recibir las debidas retroalimentaciones. La formaci n de las futuras competencias del profesorado de los Estudios Sociales incluye de forma precisa la creaci n de espacios de aprendizaje activo y de acompa amiento de procesos m s aut nomos.

 

La percepci n que los docentes ten an se present de forma favorable en todos los indicadores analizados y esto demuestra que existe una disposici n hacia la innovaci n y un reconocimiento de la utilidad de los recursos pedag gicos.

 

No obstante, esto deber a ser interpretado con precauci n dado que han participado nicamente tres docentes; la unanimidad porcentual representa y describe la realidad de este grupo y no se puede extrapolar a otros contextos. A n as , las respuestas cobran valor al sostener la comparaci n con las percepciones estudiantiles y con la entrevista efectuada a la autoridad.

 

La triangulaci n permiti captar coincidencias en torno a la necesidad de la comprensi n, la participaci n, el uso pedag gico de la tecnolog a y el pensamiento cr tico. Tambi n mostr que el apoyo institucional debe expresarse mediante la capacitaci n, el acompa amiento, el acceso a los recursos y el tiempo de planificaci n. La reciente literatura hace ver que las metodolog as activas necesitan ser implementadas y que requieren de una planificaci n coherente para poder formar a sus estudiantes como cr ticos, reflexivos y capaces de aprender en situaciones contextualizadas.

 

En lo que respecta al resumen y al objetivo del art culo, los resultados permiten se alar que la utilizaci n de metodolog as activas supone unas condiciones que favorecen el aprendizaje de los Estudios Sociales. Su introducci n puede fomentar la participaci n en aula, la comprensi n de los contenidos y la adquisici n de las habilidades de an lisis.

 

Dado que la investigaci n se llev a t rmino haciendo uso de un dise o descriptivo, transversal y no experimental, no se puede afirmar que las metodolog as activas favorecieron el desarrollo del pensamiento cr tico o mejoras en el rendimiento acad mico.

 

En consecuencia, se hace necesario interpretar los resultados como percepciones y tendencias experimentadas en una determinada instituci n educativa no como una evidencia causal generalizable en los distintos contextos.

 

Entre las limitaciones que se han expuesto bastar a con indicar el escaso tama o del grupo de docentes participantes, la no existencia de una medici n directa del pensamiento cr tico o de comparaci n entre resultados acad micos previos a una intervenci n.

 

En estas condiciones ser a oportuno extender las investigaciones hacia una aplicaci n de r bricas de argumentaci n, pruebas de pensamiento cr tico, observaciones, dise os cuasi experimentales. Tambi n ser a importante la evaluaci n de una secuencia did ctica centrada en problemas, proyectos, debates o an lisis de fuentes, para comprobar la extensi n de su efecto sobre el rendimiento estudiantil de los alumnos y las alumnas.

 

En este sentido, la discusi n apunta a que el trabajo colaborativo, los recursos tecnol gicos, apoyos visuales, constituyen puntos fuertes en el contexto en que se ha desarrollado la investigaci n, pero el verdadero reto se encuentra en convertir los medios en experiencias que evidencien la necesidad de investigar, interpretar, debatir, o bien, justificar las conclusiones.

 

La transformaci n de la ense anza de los Estudios Sociales no conlleva el paso de los materiales tradicionales a recursos digitales; m s bien, la transformaci n se concreta en la relaci n del alumnado con el conocimiento, es decir, en el estudiante al que se le asigna un rol activo en la comprensi n cr tica de la realidad.

 

Conclusiones

 

Los resultados permitieron concluir que las metodolog as activas se erigen como una alternativa id nea para reforzar el aprendizaje en el mbito de Estudios Sociales, en especial en lo que se refiere a la comprensi n, el trabajo colaborativo, la utilizaci n de recursos tecnol gicos, as como el desarrollo del pensamiento cr tico.

 

La buena valoraci n que los estudiantes otorgan al trabajo colaborativo, que refleja la importancia que se atribuye a las actividades colectivas para intercambiar ideas, repartir responsabilidades o construir explicaciones conjuntas, permite vislumbrar que las experiencias explicadas que emplean im genes, v deos, mapas, herramientas digitales y actividades grupales ayudan a la aproximaci n a contenidos hist ricos, geogr ficos y sociales que, a partir de una ense anza puramente expositiva, acaban deviniendo abstractos o poco significativos.

 

Esta constataci n refuerza la l gica de integrar estrategias como proyectos, estudios de caso, debates y resoluci n de problemas, ya que permiten observar los fen menos sociales desde diferentes ngulos y favorecen una participaci n argumentada.

 

Tambi n se encontr que existe una alta aceptaci n del uso de tecnolog as y recursos visuales. Pero su mera utilizaci n no implica un aprendizaje activo. La validez did ctica de estos recursos depende de que sean usados en actividades que supongan investigar, contrastar fuentes, interpretar evidencias, formular preguntas y justificar conclusiones. Por tanto, la innovaci n educativa no debe quedarse en el uso de dispositivos o recursos atractivos, sino que deber orientarse hacia la transformaci n de la din mica de las clases.

 

La participaci n oral en el aula mostr una valoraci n muy inferior al de las otras dimensiones. Este resultado permite llegar a la conclusi n de que quedar an espacios de mejora sobre el protagonismo estudiantil. Las propuestas s que generan inter s, pero no siempre se movilizan en forma de intervenciones orales, de preguntas o en la defensa de opiniones. Por tanto, ser a necesario potenciar metodolog as que devuelvan un papel m s activo al estudiante y que promuevan la verbalizaci n de ideas, dentro de un marco de respeto, di logo y reflexi n.

 

Respecto al pensamiento cr tico, los datos reflejan una percepci n positiva, tanto por parte del alumnado como por parte del profesorado. Sin embargo, este pensamiento no emerger sin una ense anza expl cita y deliberada. Por ello se argumenta que deban trabajarse fuentes hist ricas, noticias, relatos testimoniales, mapas, estad sticas y problemas sociales para identificar causas, consecuencias, intereses y formas de interpretar. El pensamiento cr tico no debe considerarse un resultado que emerger autom ticamente a partir del uso de recursos sino que debe considerarse una competencia que debe planificarse, acompa arse y evaluarse.

 

La triangulaci n entre el alumnado, el profesorado y la instituci n educativa permiti reconocer los puntos de coincidencia que giraban en torno a la importancia de diversificar las estrategias, consolidar la utilizaci n pedag gica de la tecnolog a y contribuir a la mejor formaci n del profesorado.

 

La disposici n favorable por parte del profesorado y el apoyo institucional son condiciones preliminares importantes, pero son insuficientes y deben ir acompa adas de tiempo de elaboraci n, de una formaci n continua, de acompa amiento pedag gico y de la disponibilidad de recursos adecuados.

 

Siguiendo el objetivo de la investigaci n, las metodolog as activas pueden participar en el desarrollo del pensamiento cr tico, de la comprensi n de contenidos y del alumnado en los Estudios Sociales. No obstante, debido a la naturaleza descriptiva-transversal y no experimental del estudio realizado, los resultados s lo expresan percepciones y tendencias del contexto analizado y no reflejan una relaci n causa-efecto directo.

 

Por ltimo, se considera necesario que se desarrollen futuras investigaciones que incluyan intervenciones pedag gicas, observaciones de aula, r bricas de argumentaci n, evaluaciones antes y despu s de aplicar las metodolog as activas, etc., para verificar con mayor precisi n la influencia de aquellas metodolog as en el aprendizaje y generar propuestas did cticas m s consistentes para la ense anza de los Estudios Sociales en Educaci n General B sica.

 

 

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